Charlamos con Lourdes Justo Adán, autora de “Algo muy valioso”, una sensacional y filosófica obra recientemente publicada por Editorial Círculo Rojo.

Charlamos con Lourdes Justo Adán, autora de Algo muy valioso, una sensacional y filosófica obra recientemente publicada por Editorial Círculo Rojo.

 

¿Qué es Algo muy valioso?

Es mi primer proyecto infantil en solitario. Una pequeña historia con un mensaje implícito muy singular. Plantea una situación enigmática, que pretende generar curiosidad en el lector y provocar que entre en el juego de anticipar una posible respuesta.

 

¿Qué reflexiones pretende suscitar y propiciar con esta obra?

Cada uno de nosotros tiene algo que es irreemplazable… Tesoros que deseamos conservar para siempre. Bienes que, si se pierden, nos dejan un vacío infinito. No se pueden sustituir o cambiar y, por supuesto, jamás querríamos renunciar a ellos. Al contrario de lo que muchos podrían pensar, no se trata de posesiones materiales, pero su presencia nos da seguridad, equilibrio, nos ayudan a aliviar el miedo o la soledad…  Se establecen vínculos maravillosos con ellas porque contribuyen a hacernos más felices.

 

¿Qué es más difícil, hacer reír, hacer llorar o hacer pensar?

Las tres cosas implican cierto nivel de dificultad. Todas son necesarias y vivenciadas de una manera muy personal. No obstante, a pesar de que parecen acciones tan dispares, en mi opinión, no son excluyentes ni tan distantes una de otra. Es más, diría que precisan ciertos ingredientes comunes como son la atención, comprensión, flexibilidad, sensibilidad, espontaneidad…  Actualmente, la literatura infantil oferta ampliamente las tres cosas, pues no busca solamente entretener. Cada vez más, pretende despertar emociones… Ser un recurso pedagógico para explicar a los más pequeños, de forma simple y amena, cómo funciona el ser humano en su universo, al mismo tiempo que les ayuda a pensar para desarrollar valores y estrategias para enfrentarse a él.

 

¿Por qué este formato de cuento infantil?

Se trata de un álbum ilustrado, es decir, un libro en el que el texto y las ilustraciones se complementan entre sí con un gran predominio gráfico. Ambas—palabra e imagen— se cohesionan de manera tan simbiótica que una no se puede entender sin la otra. Mientras hojean el libro, permite a los niños/as que, en la medida de sus posibilidades, hagan una interpretación que trascienda las simples palabras. Esto es algo que les resulta sencillo, ya que aprenden a leer las imágenes y se sienten atraídos por ellas mucho antes que por las letras.

 

¿Cómo recomendarías Algo muy valioso a sus potenciales lectores?

Es un cuento para la reflexión. Por su carga simbólica, permite varias lecturas según el nivel madurativo del lector, por eso está dirigido a pequeños y no tan pequeños. Asimismo, contiene elementos lúdicos muy atractivos para ser contado en voz alta, como las repeticiones que tanto gustan a los niños/as y las rimas, que aportan ritmo y sonoridad a la historia.

Por otra parte, está la tipografía. Con frecuencia, niños y niñas inician la lectoescritura en mayúsculas, lo que trae consigo una creciente demanda de textos infantiles con esa letra. La escogí para este libro pensando también en aquellos que comienzan a leer por sí mismos.

 

¿Te atreverías con otro género literario?

Sí, claro. Me encanta escribir relatos breves y microrrelatos, no solo por su concisión o su estructura, sino también por la capacidad que tienen de convertir en cómplice al lector, de sorprenderlo, de hacerle imaginar,  pensar… La afición por este género me ha traído muchas satisfacciones.

 

¿Algún proyecto en ciernes?

Bueno, siempre hay proyectos revoloteando en mi mente… Tengo previsto otro álbum ilustrado para reflexionar sobre cuestiones muy actuales. No descarto hacer una recopilación de mis escritos, y por supuesto, estoy abierta a explorar otros géneros literarios. Son planes a largo plazo ya que es muy complicado compaginar la escritura con familia y trabajo.

 

¿Cuáles son tus principales influencias literarias y artísticas?

Siempre he sido muy ecléctica en ese sentido. En mi infancia devoraba todo lo que caía en mis manos: cómic, cuentos, fábulas… Con ilustraciones, mejor.  Influenciada por el colegio, comencé a interesarme por la riqueza y creatividad de literatura española. Más adelante,  me incliné hacia el boom latinoamericano, quizá como vestigio de los años que viví allí. El realismo mágico me cautivó por su tratamiento del tiempo y los personajes, así como sus toques fantásticos, casi absurdos e irreales.

Posteriormente, en la facultad, leí a destacados filósofos que me ayudaron a plantearme diversos interrogantes, a ampliar mi visión del mundo, a comparar un mismo hecho desde distintas perspectivas y, sobre todo, a mirar la vida con otros ojos.

Por último, la pasión por los álbumes ilustrados vino de la mano de mi trabajo docente. Tanto tiempo promocionando la animación lectora me han dado la posibilidad de aficionarme a ellos con el mismo entusiasmo de una niña, y más ahora que sé la ingente labor que hay detrás de ellos en cuanto a presentación, planificación, ilustración, etc., lo cual, si están cuidadosamente elaborados, casi los convierte en una obra de arte única. Además, por qué no decirlo, cada vez estoy más tentada a conocer otros medios de narración visual que no entienden la ilustración simplemente asociada al público infantil o solo como algo ornamental. La imagen impacta. La imagen ya no es únicamente un recurso, se ha convertido en un contenido per se. Como profesora, debo afrontar este fenómeno como un reto: acercársela a mis alumnos/as y dotarles de las competencias necesarias para su consumo crítico.

 

¿Quién es?

Lourdes Justo Adán. Vive en Pontevedra. Maestra especialista en Educación Infantil, Educación Primaria y Pedagogía Terapéutica. Licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación. Lleva más de 25 años en la enseñanza. Siempre mostró gran interés por la lectura y, posteriormente, por la escritura, lo que la llevó a asistir, hace unos años, a diversos talleres de escritura. Desde entonces, lo que comenzó como una afición, se fue convirtiendo en una necesidad tan vital como creativa. Publicó el microrrelato In memoriam en la antología El Legado de Gabo (Ojos Verdes Ediciones, 2016). Obtuvo el tercer premio en el IX certamen organizado por la Escuela oficial de idiomas de Pontevedra (2018) con el microrrelato A danza dos vagalumes («La danza de las luciérnagas»). Incursionó en la literatura infantil con su primer álbum ilustrado titulado Algo muy valioso (Editorial Círculo Rojo, 2019).

 

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