Entrevista a Sri Agha

Charlamos con Sri Agha, autor de Amar sin conflicto, nuevo proyecto espiritual y filosófica que acaba de publicar Editorial Círculo Rojo y que viene a ser una continuación de su anterior obra Vivir sin conflicto.

 

¿Qué es el amor?

Para responder a esta pregunta te invito a que leas detenidamente Amar sin Conflicto. Todas sus páginas son una respuesta variada y creativa a esa pregunta.

Una de las grandes respuestas del libro a esta pregunta es su poliédrica definición del amor. Allí se afirma que amar es, primaria y fundamentalmente, liberar a la persona amada de todo conflicto, problema, dolor y sufrimiento.  Dicho de una forma sencilla se podría afirmar que amar es tan obvio como no dañar a esa persona en ninguna de las formas posibles. Vivir sin conflicto es el comienzo del amor.

Si amas, lo primero que haces es no involucrar a la persona amada en ninguno de tus problemas o conflictos. Amar es aportar a la otra persona libertad con respecto a cualquier conflictividad. Por tanto, amar es no proyectar sobre la otra persona tus traumas, dolencias o limitaciones.

Para amar de verdad debes estar en proceso de libertad con respecto a todo condicionamiento ya que este, si no ha sido curado, será trasladado inmediatamente a la persona a la que dices amar.

Para saber qué es el amor previamente hemos de tener claro qué no es amar. El libro hace un largo y exhaustivo camino sobre las diversas psicopatologías del amor y su fuerte presencia en las formas y modas en que las personas aman. “Darse cuenta”, pues, de lo que no es amar es el comienzo del amor.

Amar es también dejar siempre en libertad. Si amas, previamente has de librarte del afán adquisitivo sobre la otra persona ya que el amor es el mejor guardián de la libertad del otro.

 

El conflicto, como en tu obra anterior, Vivir sin conflicto, es el tema central de este nuevo libro, Amar sin conflicto. ¿Es el amor la cura, la salvación, la salida, la puerta al Edén perdido?

El amor nunca es un medio para conseguir un fin. Si usas al amor para conseguir tu cura, tu salvación o el regreso al Edén no habrás entendido lo que es realmente el amor.

El amor nunca es un medio para conseguir algo. El amor es nuestro ser y no nuestro pensar ni nuestro afán adquisitivo. Si usas el amor para redimirte habrás ajado y manoseado lo más precioso que somos: amor en esencia pura. El amor es conciencia libre de todo condicionamiento y por ende él es el Paraíso y no la puerta ni el camino. Estar en el amor es estar en el Paraíso. Eso sí, has de tener claro qué es el amor y no confundirlo con otras realidades.

No busques en el amor nada. El amor no tiene nada que ofrecerte. El amor eres tú mismo y como tal sólo puede mostrarte tu ser. Reconocerte en el amor es el camino que has de andar.

Amar es lo contrario de usar al otro para un propósito o finalidad. La utilización del otro es el fundamento de la violencia. Cuando usamos al otro, en nombre del amor, para cualquier fin entonces realizamos un acto de posesión y no de amor. De ese acto de posesión nacerá el conflicto. Por ello, antes de decir que el amor es la solución a nuestros problemas hemos de tener exquisito cuidado en analizar eso que llamamos amor.

En este sentido el libro Amar sin Conflicto es una excelente herramienta de clarificación.

 

¿Es igual el amor que sentimos por los demás, por el prójimo que diría aquel, que el que sentimos hacia nuestras parejas, familias y amigos?

Dividir, separar, distinguir, sub-distinguir, como se señala en el libro, es el origen del pensamiento. En la medida que intentamos acercarnos al amor desde las categorías del pensamiento no comprenderemos en verdad el amor. Para acercarte al amor no puedes hacerlo desde el pensamiento sino desde la conciencia de lo que es, desde el ser y no desde el pensar.

Dicho esto, distinguir el amor entre personas distintas es situarnos a nosotros como jueces del amor. Por el contrario, cuando amas no distingues entre tú y la persona amada, ya que ella se convierte en el espejo donde puedes conocerte en verdad. Las relaciones con las personas de nuestro entorno ciertamente podrán ser diferentes, pero el amor entregado y recibido será el mismo, de otra forma no será amor sino interés y comercio entre personas que se relacionan desde lo que se dan y se entregan y no desde su ser.

El amor nunca es sentimiento sino realidad. Cuando preguntas si el amor que sentimos es igual o diferente has identificado el amor con el sentimiento y en ese mismo momento te has introducido en un mundo de conflicto donde los sentimientos serán confusos y a veces contradictorios. Los sentimientos no son amor, sino pensamientos hechos sensaciones, memoria y experiencia. En esa línea sólo podrás encontrar confusión y no claridad en el mundo del amor.

 

¿Es el odio la antítesis del amor o se puede amar y odiar a la vez?

No creo que el odio sea antítesis del amor. El amor no tiene opuesto ya que si tuviera dualidad estaría en el mundo del pensar y no del ser. Todo lo dual nace del pensamiento, pero el amor no nace del pensamiento, sino que simplemente es. Lo dual nació fuera del Edén, mientras que el amor era uno de los tres hijos de Adán y Evan dentro del Paraíso. Y dentro del Edén no hay dualidad sino unidad. El amor es unidad indivisible y por lo tanto no tiene antítesis u opuesto.

El odio es una versión del amor, pero una versión patológica. En efecto, cuando el amor no es comprendido de forma adecuada adviene en odio. Pero no es el amor el que se corrompe en odio sino la errónea concepción de lo que llamamos amor el que deviene en odio. Por tanto, podríamos decir que el odio es la versión psicopatológica del amor porque este no ha sido comprendido de forma correcta y su errónea concepción ha dado como resultado lo que llamamos odio. Si un “amor” deriva en odio es porque nunca fue amor.

 

¿Por qué es necesario y primordial esforzarse por comprender al otro? ¿Y si el otro no es comprensible?

En el amor nunca hay esfuerzo. El esfuerzo es una idea que intenta conquistar algo o alguien a través de la voluntad. La conquista no es nunca amor sino violencia. Por esto nunca es necesario y primordial esforzarse en comprender al otro.

Simplemente debes comprender al otro, sin esfuerzo, sin metas, sin conquistas o luchas. El camino es simplemente comprender y para ello debes permanecer con atención mantenida, sin esfuerzo ninguno, sin juicio ni condena, sin aprobación o reprobación. Comprender nunca es una idea, concepto o pensamiento sino la consecuencia de tu conciencia que al encontrarse con el otro le ofrece comprensión desde el reconocimiento que él es yo. En esa comprensión inmediata no hay esfuerzo sino simple reconocimiento.

El esfuerzo del que hablas es el a priori que nuestra sociedad ha inducido en nuestra forma de entender el mundo según la cual todo se consigue por esfuerzo. Esa visión neo-liberal y economista nunca se puede trasladar al mundo del amor y de la relación pues si lo haces terminarás destrozando las relaciones que tengas. Siempre guardarás en tu memoria el esfuerzo que hiciste y se convertirá en dardo arrojadizo sobre la persona a la que has entregado tanto esfuerzo.

El otro es comprensible en la medida en que te comprendas a ti en tu relación con él. El otro se convierte en tu mejor lección para que saber tú quién eres realmente. Sólo al comprenderte a ti de forma correcta podrás comprender al otro de forma adecuada.

 

¿Es posible escapar de la rueda del odio en un mundo como este en el que vivimos?

La duda es una de las trampas más potentes del pensamiento. En efecto, el pensamiento pone en duda todo. El pensamiento es esencialmente crítico y por lo tanto duda absolutamente de todo.

Lo que se propone en nuestros libros es precisamente salir del mundo del pensamiento para librarnos de las dudas que este genera. Si dudas que es posible escapar de la rueda del odio en el mundo en el que vivimos es porque sigues instalado en los patrones conflictivos del pensamiento y no has superado aún la conflictividad que te rodea.

Deja de dudar sobre si es posible salir del odio. Simplemente sal. Dudar de su posibilidad no te ayuda a superarlo, sino que te refuerza en tu creencia de la dictadura del odio.

No dudes, no dediques tiempo a pensar. Simplemente abandona el odio, sé libre de su condicionamiento. Mantente permanentemente en libertad con respecto a cualquier suceso, acontecimiento o sensación que llegue hasta ti. “Darse cuenta” es libertad y en la libertad reside nuestro triunfo sobre cualquier conflicto y la fuente del amor.

Gracias por tus preguntas. En ellas me veo reflejado y comprendo mejor el camino para librarme de la dictadura del pensamiento y de su intento de dominio sobre mi ser, sobre mi conciencia, sobre el amor que me edifica y construye.

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