Entrevistamos a Paloma Velilla, autora de “El llamado”

 

El llamado, su sensacional novela recientemente publicada por Editorial Círculo Rojo, no concluye, sino que queda abierta. ¿Nos puedes adelantar algo de su continuación?

Así es, aún queda por llegar la segunda parte que se titulará: Despertar.

¿Adelantaros algo? Sin ser muy específica para que no me regañe nadie, os puedo decir que en esta veremos una evolución más amplia de la protagonista. Aurora tendrá que enfrentarse a diferentes pruebas para atravesar las puertas espirituales que la conducirán, finalmente, hasta la última. Aparecerán nuevas tierras y personajes que harán de su camino uno más difícil y descubrirá información acerca de su familia y su legado. La relación que tiene con Ian tomará un rumbo interesante y, juntos, hallarán la clave para unir la llave.

La pregunta es: ¿Conseguirán abrir el gran pórtico para restablecer el equilibrio y así salvar a la humanidad?

¿Cómo ve la actualidad del género de la narrativa épica?

Creo que es un género que en España no tiene tantos lectores como, por ejemplo, la novela contemporánea o policiaca. ¿A qué se debe? No tengo la respuesta, aunque sí he escuchado comentarios como este: “Es que yo eso de que se salga de la realidad y de que haya personajes raros, no me va”. Sin embargo, la novela épica trata de aquello que saca al hombre “real” de la comodidad para llevarlo hacia un camino inesperado en el que se convertirá en el héroe. Es un autodescubrimiento de la propia valía, de la fe y, en definitiva, del amor. Considero que nuestra vida, si somos capaces de darnos cuenta de ello, es una historia épica en la que crecemos y luchamos por aquellos a los que amamos. Por lo tanto, los que se acercan a este tipo de narrativa, disfrutan precisamente de eso. Al fin y al cabo, representa la búsqueda de todo ser humano, coloreada con magia y un sin fin de aventuras.

¿Cuáles son sus referentes literarios? Si le damos a elegir, ¿Tolkien o C. S. Lewis?

¿Mis referentes literarios? Pues dependiendo del género unos u otros. Si me preguntas acerca de la novela romántica te diré dos: Jane Austen e Isabel Keats (me hace reír como ninguna). Si, por otro lado, hablamos de novela policiaca: Agatha Christie y Arturo Pérez-Reverte. Por último y respondiendo a la segunda pregunta: definitivamente Tolkien. No por nada se le conoce como el padre de la literatura fantástica moderna.

Cuando me leí El Silmarillion por primera vez (hace veinte años) me quedé impresionada de su capacidad imaginativa. Crear mundos nuevos es una tarea compleja y la infinidad de detalles que emplea Tolkien para ello me ha dejado, desde entonces, boquiabierta.

Además, sus historias lo tienen absolutamente todo: batallas épicas entre el bien y el mal con unos personajes que te quitan el aliento; amor y desamor; evoluciones muy bien elaboradas en las que los débiles se hacen fuertes; reflexiones profundas del ser con un mensaje claro, en fin. Para mí, leerle es como estar escuchando de su propia boca las historias. ¡Me chifla!

Su novela está repleta de interesantes datos reales que, sin duda, han necesitado de un largo proceso de investigación. ¿Cómo fue su forma de trabajo? ¿Le llevó mucho escribirla?

El llamado ha sido una novela que, como digo siempre, se fue construyendo sola durante cuatro años. La empecé a escribir como una forma de terapia tras la muerte de un ser querido y, poco a poco, se fue convirtiendo en una novela. Fui utilizando situaciones y lugares que, de alguna u otra manera, formaban parte de mi vida y hallé inspiración en las cosas que me eran familiares.

La iglesia de la Veracruz, en Zamarramala (lugar en el que vivió una de mis hermanas durante un par de años), guardaba en su corazón una leyenda que, sin querer, encajó perfectamente en la vida de Aurora y, a raíz de ahí, comenzó a forjarse una historia que guardo en mi alma como un tesoro que me ayudó a sanar interiormente.

Para hacerla más sólida, tuve que investigar acerca de las energías telúricas que la recorren; repasar historial universal y, darme cuenta de que los períodos de paz a nivel global han sido tristemente escasos. Aproveché esto para alzar la voz y protestar contra la naturaleza destructiva del hombre, y a Aurora no le quedó más remedio que convertirse en una heroína con una difícil tarea que llevar a cabo.

¿Qué espera de esta novela?

Mi sueño es que aquellas personas que deslicen sus ojos sobre mis letras sean capaces de ver más allá de las palabras. Si lo consiguen, se encontrarán con una historia que se alejará de la ficción para convertirse en la verdadera épica de toda vida.

Alguno la ha catalogado como una novela “mística filosófica” y ¿qué puedo decir? Me gusta porque en muchos sentidos es cierto y sé que el que le de una oportunidad, se sorprenderá.

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