Reseñamos «Cantos de esperanza, o la vera historia de Occidente»

Sucede a veces que un libro te supera, te secuestra, te arrastra o, usando quizás una terminología más apropiada, te arrebata. Puede deberse a la capacidad del autor para crear suspense o para construir personajes con los que fácilmente se empatiza, pero a veces, como es el caso que nos ocupa, se debe a que el lector se enfrenta a una epopeya tan vasta que genera una espiral narrativa de la que es imposible escapar. Este el caso, repito, de Cantos de esperanza, o la vera historia de Occidente, una monumental obra, de más de 700 páginas, escrita por Daniel Iribarne Goncalves y publicada recientemente por la Editorial Círculo Rojo.

Resulta complicado explicar qué es este libro.

El eje transversal que une la obra consiste en una serie de perturbadoras conversaciones que mantienen en el Cielo, en un tiempo cercano al fin de los tiempos, una serie de personajes, como Eva, Elías, Micael o Emmanuel; una seguidora de los cultos New Age de origen judío, un fundamentalista musulmán (que estuvo a punto de inmolarse en autobús repleto de gente), un pastor cristiano y algo parecido a un budista conversan, respectivamente…; una serie de personajes que están allí «castigados», cumpliendo «condena», y que intentan por todos los medios no sucumbir a las tentaciones y malas prácticas de Presencia, alter ego del famoso Anticristo… Hasta aquí puedo leer. Como es lógico, no puedo desvelar más allá de lo admisible en una reseña. Solo puedo decir que en realidad todo esto tiene mucho de simbólico y que se trata de una crítica, más o menos velada, al mundo actual en el que todo, incluso la moral, parece relativo, y en el que los viejos soportes espirituales, religiosos o no, no parecen tener cabida. Aunque, eso sí, y a riesgo de hacer un cierto spoiler, el autor plantea, mediante estos perturbadores personajes, que hay «alguien» detrás de estos bruscos cambios que caracterizan nuestra época, alguien que ha apostado por un Nuevo Orden Mundial…

Además, incluye acertadas y complejas reflexiones sobre Dios y las religiones. Por ejemplo, en cierto momento del libro, Eva se pregunta: “¿Qué tiene de Dios ese ser de mi interior, que tantas veces ha llegado al borde de la muerte y resucitado, al que tanto he odiado y cuidado tan amorosamente? No lo sé. Quizás es solo una relación enfermiza de la que no puedo prescindir. Cuando yo muera será el momento de su aniquilación total, o quizás sea él quien entonces me cuide amorosamente para que yo no desaparezca para siempre”. Una atinada reflexión sobre las dudas del agnóstico. O Emmanuel, qué se plantea: “Mucho más soy un ángel o un dios fracasado, adherido a la falsa mística, buscando sentir y experimentar, no creer”.

En resumidas cuentas, a lo largo de estas inquietantes charlas en el cielo salen a la luz un sinfín de reflexiones e ideas sobre la búsqueda de lo espiritual en lo individual, en lo interior; sobre los antiguos dioses que parecen habernos abandonado, sobre el libre albedrío o la predestinación; sobre el tiempo, el pasado que nunca volverá y el futuro que nunca existe; o sobre el sentido o sinsentido del ser y de la vida.

Por otro lado, en Cantos de esperanza, o la vera historia de Occidente, Daniel Iribarne hace un repaso sui generis a la historia de la humanidad, inspirándose en algunas ocasiones en personajes reales, o construyendo personajes de ficción en contextos históricos bien definidos. Comienza, por ejemplo, con la historia de los últimos incas y la conquista de su imperio a manos de Francisco Pizarro. Continúa con un relato sobre la esclavitud, sobre cómo durante siglos los europeos generaron enormes dividendos comerciando con vidas humanas, con la complicidad de los propios africanos de otras tribus, que vendían a sus vecinos —genial la historia del pobre Atiambo—. Y prosigue con la epopeya de Hsiao Chen, enmarcada en las guerras del Opio del siglo XIX, que además de ser un gran sabio, y de ejercer como monje budista mendicante durante un tiempo y como médico itinerante, hasta que un día entró en una especie de trance y… su vida se complicó; con la durísima historia de Fátima, una mujer musulmana que tras su muerte debe enfrentarse a un juicio sobre su vida, marcada por un pecado de juventud; un drama ambientado en el contexto de la construcción del Canal de Suez que retrata a la perfección la situación de la mujer en los países musulmanes; con las aventuras del cipayo Sundhar Sing, ambientaba en la época en la que los soldados indios del ejército de la Compañía Británica de las Indias Orientales (los cipayos) se levantaron contra los invasores ingleses, en lo que se conoce como la Primera Guerra de Independencia de la India, que, como sabrán, no tuvo éxito —aunque en realidad se trata de un relato narrado por… Bueno, mejor me ahorro el spoiler.

Pero hay más: la fabulosa historia de Edith Stein, una religiosa y mística alemana, de origen judío, que fue asesinada durante el Holocausto y que terminó siendo beatificada por el papa Juan Pablo II a finales del siglo XX, papa que también se convierte en protagonista de este relato y que tiene una historia que merece la pena conocer. O la historia de cómo los habitantes del atolón Bikini, y de otras de las Islas Marshall, tuvieron que abandonar sus tierras por culpa de la pruebas nucleares estadounidenses a mediados del siglo XX, comenzando un terrible exilio que les llevó a vagar por distintos atolones de la zona. O el drama de los aborígenes australianos, prácticamente exterminados por los colonos europeos; o las tentaciones de Manzor al-Junaid, un zapatero de Bagdad, reconvertido en maestro espiritual, durante la polémica Segunda Guerra del Golfo, que supuso la caída del dictador Sadam Hussein y la llegada de la “democracia”… hasta llegar al presente, donde campan a sus anchas el neoliberalismo, la apostasía, el fin de los Estados nacionales, la globalización, el drama de la emigración masiva, el neocolonialismo de los mercados, los tejemanejes del gran poder en la sombra, el fin (dirigido) de los roles de género o la degradación del planeta por la avaricia humana.

Un recorrido tremendamente documentado por algunos puntos clave de la historia de la Humanidad que merece ser elevado a los altares de la narrativa contemporánea, además de por la prodigiosa pluma de su autor, por lo trabajadísimos que están los diferentes relatos, ambientados, como ya hemos visto, en distintos momentos y lugares del mundo. Las descripciones de los contextos en los que se desarrollan las diferentes narraciones son abundantes en detalles y en descripciones, lo que implica una tremenda labor de documentación, tanto histórica como antropológica, que sin duda ha tenido que llevarle años al autor. Además, el autor expone a la perfección sus profundos conocimientos sobre las distintas religiones y su influencia y relación con las culturas en las que nacieron. No en vano, las creencias religiosas son el leit motiv de esta obra, que, como su propio título indica, es todo un canto a la esperanza.

En resumidas cuentas, una novela absolutamente recomendable para todos aquellos lectores amantes de la historia, de la religión, de la cultura y de la buena lectura. Un rara avis en estos tiempos de titulares, fake news y novelistas de todo a cien.

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