Conan. El Relato Legendario

Colección Ensayo
Quiero comprarlo
Un libro de Iván Escoda

Primero fueron los relatos de Conan…, relatos que su creador, Robert E. Howard, no publicó de manera cronológica. En las primeras historias del bárbaro, ya aparecía como rey y, en posteriores relatos, Conan era un joven vagabundo. No había un orden claro, lo cual era un tanto desconcertante.
Cuando Marvel llevó el personaje al mundo del cómic, ocurrió algo parecido. Se inventaron muchas historietas, y solo algunas de ellas se basaron en los relatos originales. Solo si localizas, entre todas las colecciones del bárbaro, los cómics que se basaron en los relatos originales y te molestas en ordenarlos cronológicamente, solo entonces, puedes leer la auténtica historia de Conan. Por ello, el relato legendario no lo encontrarás en ninguna colección, pues está muy bien escondido entre las más de ochocientas historietas ideadas por Marvel.
Este libro te servirá de mapa para localizar los cómics (con número y colección) que cuentan la auténtica historia de Conan.

Biografía:

Ya siendo un espermatozoide, el escritor que nos ocupa demostró habilidad para colarse en los sitios por la puerta de atrás, y pensó «ahora o nunca» y, milagrosamente, consiguió nacer. Como el nombre de MacGyver no estaba de moda todavía, decidieron llamarlo Iván. No tardó en desarrollar afición por el mundo del cómic, el cine, la música y los videojuegos. Gozó de cierta popularidad en el colegio por saber en exceso de las materias mencionadas. Su padre, el cual hubiera querido que su hijo se incorporase al mercado laboral a la temprana edad de dieciocho años, y viendo que su hijo dedicaba gran parte de su tiempo a vagabundear con sus amigos, leer tebeos y jugar a la videoconsola, llevó a cabo la idea de denunciarlo (en dos ocasiones) por vagancia a comienzos del siglo XXI. El juez debía de ser un friki, porque sendas veces el escritor que nos ocupa ganó el juicio demostrando que su afición por el mundo del ocio no implicaba ser un vago.
Una licenciatura y dos oposiciones después, se convirtió en agente de la ley, pues no se le ocurrió un trabajo más divertido y variopinto. Aprovechó el tiempo libre que le quedaba para seguir leyendo tebeos, jugar a la consola, ganar tres concursos de cortometrajes, dos de relatos, publicar su primer libro (este es el segundo), casarse y tener dos hijos (un niño y una niña). Sus hijos comparten parte de sus aficiones, con la tranquilidad de que no van a ser llevados ante un tribunal por jugar al Far Cry.



Contacta con nosotros



Los campos con asterisco son obligatorios

Llámanos sin compromiso al
91 082 0048