El hombre que olía a caballo, España a caballo

Colección Novela
Un libro de Rubén Gama Velasco

“El hombre que olía a caballo, España a caballo” es más que un viaje en lo que a geografía se refiere, la andadura empieza mucho antes de pisar las playas del sur y no acaba tras miles de kilómetros, pues en realidad, hay viajes que se convierten en peregrinajes, y hay peregrinajes que duran una vida. Está a punto de leer cuáles son las circunstancias que llevan a un hombre a dejarlo todo para ser un vagabundo de los caminos, y cómo ese camino le ayuda a conocer a los seres que componen la historia de una vida. Una vida real que resumida en estas pocas páginas nos hará entender los sentimientos más profundos de un nómada que se cansó antes de vivir que de andar.
Pocas veces leeremos una novela de viajes que, a la vez que real, habla sin tabú alguno de no sólo las cosas que vemos, sino también de las cosas que sentimos, presentimos, esperamos u odiamos, porque la vida en sí es un viaje, porque sólo de nosotros depende transformar viajes en aventuras, o aventuras en rutinas. Dicho en primera persona, pues soy yo quien escribe esta sinopsis, y dejando a un lado la seguridad de la tercera persona y la timidez de dejarme ver, diré que en este escrito hay cosas que encontrarán por miles, porque son miles los pasos dados, los kilómetros recorridos, las lágrimas derramadas, las sonrisas regaladas… son miles los olores, los colores y las brisas, aunque también conto por millares las dudas, daños y los malos tragos, porque andar sin pisar no es posible, porque vivir sin ser pisado tampoco, porque sólo lo que odiamos nos moldea, y sólo lo que amamos nos ayuda a seguir andando. Me arrepiento profundamente de publicar este escrito, sin embargo, mi conciencia queda limpia con él y, lo que es más importante, a ella… a ella se lo debía. Me disculpen por la demora.

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Biografía:

Cómo podría describir al hermano que es para mí Rubén Gama si no fuese usando antónimos. Cuando le conocí ganaba mucho dinero y era pobre y cuando lo vi la última vez apenas tenía para gasolina y un café, pero era rico. Él es así, es de esa extraña gente con la que puedes estar desacuerdo y darle un abrazo. Es de esos pocos que cambian la vida de aquellos con quienes se cruza. Es genial sin mal genio, es brillante sin querer. Rubén es de esas pocas personas raras que no son un ser, él es más bien un sitio que va cambiando de lugar. Él es uno de esos sitios famosos por ser desconocidos. Esos lugares que no son aquellos a los que nunca va nadie porque siempre están llenos. Esos a los que no llegan los que son profundamente superficiales. Gama esta hecho de lugares que hacen creer en el más allá a los ateos y soñar a los insomnes. Esos sitios que sólo puedes mantener en secreto y a otros les cuesta callar. Sitios orgullosamente humildes. Lugares que te dan paz en tus batallas. Esos a los que volver… siempre es un definitivo quizá y de los que te despides con un falso adiós. Esos sitios a los que no sabes cómo llegas pero de los que no quieres irte. Esos sitios que lo son todo aunque sean uno. Esos sitios que adoras y a los que echas de menos hasta cuando estas con ellos, en el mismo momento. Esos momentos que son todo. Ese todo que es Rubén Gama del que siempre me despido sin saber si será esa la última vez que nos crucemos, háganme caso y, si se lo encuentran gástenle unas horas, valdrá la pena y si no, lean su historia, porque vale una vida. Manuel Reyes López-Guevara. Periodista y aventurero.



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