LA MUERTA SOY YO, (ESTO NO ES UNA HISTORIA DE ZOMBIS)

Colección Novela
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Un libro de Jose Luis Hernández Araña

Un día te despiertas y estás sola, no recuerdas quién eres ni qué haces intubada en una sala oscura del hospital Monte Sinaí. Escapas y te sorprendes cuando descubres que te llamas Lorena Walkitz; eres joven, bella y una de las mujeres más ricas de este planeta. «No está mal —piensas— si ese es mi destino». Pero entonces… ¿Qué te pasa
por la mente cuando descubres las imágenes grabadas de tu asesinato?
Y que el asesino es tu marido, pero que él está muerto y tú, viva. Pitito es un psíquico con pocos escrúpulos que tiene como ayudante a Vincent Martin, un informático venido a menos con la crisis de 2008. Vincent se pluriemplea como portero de un edificio de lujo en TriBeCa, donde se entera de los últimos rumores sobre la alta
sociedad neoyorkina. Esta simbiosis beneficia mayormente a Pitito, que se nutre de dichos cotilleos para acrecentar su fama y su bolsillo.
Estos personajes se cruzan para resolver el misterio que se esconde tras Lorena Walkitz y, mientras lo hacen, atraviesan insólitos escenarios: una pastelería, un callejón oscuro con un monstruo, un bosque donde la gente es asesinada y desaparece, un hospital siniestro, un convento desquiciado y, lo que da más miedo…, una fiesta llena de
frívolos multimillonarios pertenecientes al nuevo orden mundial.
En esta aventura, en la que no se olvida el sentido de humor, se pretende sin pedantería que el lector reflexione sobre la muerte, la religión, la inmortalidad y el sentido de la vida.
Un aviso: esta novela es adictiva, así que si eres una persona religiosa, no la leas, es profundamente irreverente. Si es usted un progre de izquierdas moralmente superior, no la lea: es políticamente incorrecta.
Bueno, eso son dos avisos.

Biografía:

—No, no quiero a gente haciéndome preguntas. Necesito a alguien que me dé respuestas.
—Pero yo no soy la persona adecuada. Contrate a un detective privado…
—Ya lo intenté y no funcionó. Ha dejado el caso.
—Pero insisto en que yo no soy la persona adecuada… Insisto…
—¿Y cuánto dinero le haría cambiar de opinión?
—55 000 dólares, el 50% por anticipado, y mil dólares por día trabajado. ¿Quién es el muerto? —respondió Vincent con sorna, para quitarse a aquella mujer de encima definitivamente.
Pensaba que estaba pidiendo la luna y que sus exigencias eran una buena forma de dar fin a aquella conversación.
—Me parece justo. La muerta soy yo. Le enviaré un whatsapp con mi dirección para vernos mañana —dijo la mujer cortando la llamada.
Capítulo 4. «Vincent, el ayudante».
No es necesario entrar en el detalle del diálogo que tuvo lugar entre los dos, pero sí es importante señalar que finalmente Orbret retó a Urko para que demostrara su poder e identidad, transformándose en un pulpo, una gaviota y un elefante. Y Urko, exhibicionista nato, se hinchaba de orgullo al concluir cada una de las demostraciones.
Entonces, Orbret le desafió a una última transmutación: un percebe. Si lo conseguía, probaría ser el dios Urko sin lugar a dudas.
¿Por qué un percebe? «Porque un percebe es el animal justo en la frontera entre un gusano del reino de la tierra y un molusco del reino marino y una roca del reino de los minerales», le contestó Orbret.
Capítulo 22. «La raíz»

lamuertasoyyo@gmail.com



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