Planeta escondido

Colección Novela
Un libro de Javier Figueroa

Tom, un oficial y piloto de la USAF, es silenciado, repudiado y obligado a abandonar el ejército, el testimonio de su última misión fue el motivo de un gran peso mental y psicológico que está a punto de derrumbarle definitivamente. En su exilio con su familia, en Kansas, conoce a un psicoanalista, el famoso profesor Nathan Telman, que le ayudará a vencer sus demonios.
Una sociedad asolada por un complot tan encubierto y doloroso, que apenas un puñado de científicos lograrán averiguarlo, quizás para todos, demasiado tarde.
En la Universidad de Oxford, dos brillantes alumnos hacen un descubrimiento que podría ser la salvación para la humanidad.
La Estación Espacial, esperando el reemplazo, sufre un accidente y desaparece misteriosamente, dejando a sus ocupantes, dos valientes astronautas, abandonados sin esperanza.
Las sagradas escrituras de innumerables religiones, señales de todo tipo en todo el planeta, a través del tiempo, nos advierten de la importancia de vigilar el cielo y las estrellas. Ellos llegan.
Un General laureado del pentágono, a punto de la jubilación, debe tomar la decisión de traicionar a los suyos, al descubrir que todo es una terrible mentira.
Un planeta, la Tierra, único y codiciado, en un universo condenado, donde la vida a pesar de todo, es escasa.
La verdad sobre la vida y nuestras creencias ha llegado a su fin.

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Biografía:

Debo a la vida muchas cosas, otras prefiero olvidarlas, aunque vuelven en sueños. Desde que somos niños y empezamos a comprender un poquito lo que nos rodea, todo, poco a poco, comienza a complicarse. Irremediablemente. La forma, la medida, la visión que entregamos a la vida que se nos concede, es la unión terrible de muchísimos factores, no seré yo quien se dedique a desmenuzar de manera filosófica la existencia humana y sus desvelos, mentes más inteligentes que yo lo han intentado antes y no lo consiguieron. Yo como mucho haría el ridículo. Además, ni lo pretendo.
Pero lo que sí sé, porque lo he sufrido, lo he sentido, lo he observado, es que hay un factor predominante que lo modifica todo a partir de una migaja, un destello, un minúsculo instante, un suspiro.
Y es la jodida suerte. Me da exactamente igual como definirla, el azar, el destino, la casualidad o causalidad, me es indiferente, existe y afecta, es en realidad lo único que necesitamos saber.
Y yo la he tenido, la tengo y espero que me acompañe lo suficiente para no dejar de ser yo mismo.
Por eso, creo que ser agradecido es en realidad ser consciente, de que más allá de nuestros esfuerzos, nuestros planes o nuestros anhelos, hay que agradecer a la vida, toda la ayuda que se nos concede. Ignoro si existe Dios alguno que se dedique a repartir tan ansiado botín, espero que no sea así, sería una responsabilidad tan grande, que sería un castigo eterno y cruel. Quién se la merece y quién no. También parece que es escasa, no hay para todos, lo cual por desgracia la hace aún más codiciada.
Nací en Madrid, en el 74, pero en seguida la vida me envió a Talavera, la Detroit española, donde deseando esta ansiada suerte, nunca dejé de soñar con ir a las estrellas y contemplar la tierra desde allí.
Casi lo consigo.
En la vida me he tenido que enfrentar a muchos desafíos, a veces he ganado, otras he perdido, pero he tenido suerte, mucha, pero sin duda el peor enemigo, el más astuto y cruel, he sido yo mismo. Escribir este libro fue otra serendipia del destino, que afortunadamente me ha permitido reconciliarme con mi otro yo.
Mi predisposición psicológica para escribir, para bien o para mal, ha sido el fruto de muchas casualidades y sobre todo, de mucha gente que, por suerte, están detrás e inexplicablemente me quieren.
No creo en Dios, pero creo en un estado superior de conciencia, no creo en las religiones de los humanos, prefiero la ciencia, pero hay una parte de mí que sin razón alguna, si quiere creer, creo en el bien y el mal, en el amor, en el libre albedrío, en la democracia, y sobre todo creo que, si el ser humano quiere prevalecer, será de la mano de nuestro ingenio y por supuesto de ellas. Nuestras máquinas. Este libro, al fin y al cabo, es un homenaje y a la vez… una advertencia.



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