¿Por qué somos tan imbéciles? 3 Edición

Colección Investigación
Un libro de J.M. Raskavich

En este Documento he intentado describir, quizás desde la simplicidad, porque me ha parecido la manera más fácil de expresarme para que todo el mundo comprenda, el porqué de esta situación en la que nos encontramos, que no es ni más ni menos que lo mismo que ha ocurrido desde siempre.
Quiero, con esta forma de expresión llegar a todos, especialmente a aquellas personas que les cuesta comprender y a aquellas otras que aunque ya tienen una idea preconcebida de lo que es este mundo y que es difícil que cambien su manera de pensar porque les parece irremediable lo que está pasando.
Lo voy a intentar para que, de una vez por todas, sean capaces de ver con claridad porqué les está ocurriendo esto y no son capaces de encontrar una explicación. Sé que supone un reto complicado pero he dedicado mi tiempo y todo lo que mi cabeza era capaz de aportar para aclarar este tema, procurando al mismo tiempo ser breve y conciso para no cansar al lector.
Solo os pido que leáis detenidamente este libro y que analicéis frase por frase lo que aquí se expone y si tenéis posibilidad entréis en un debate con las personas de vuestro entorno.
Si al final termináis comprendiendo os pediría que conservarais este Documento como un “libro de cabecera” para que no se os olvide nunca lo que aquí se dice, ya que quizás podría ser la manera de conseguir que esto no ocurra nunca más.

Descubre algunas reseñas de este libro

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Biografía:

Mi nombre es J.M. Raskavich y aunque no les suene demasiado el nombre soy producto de este país. Nací en un rincón cerca Pirineo hace setenta y un años. Hice mis primeros estudios en un colegio de los PP Escolapios. Mi infancia no la voy a reflejar aquí porque, aunque fue muy movida, no resultó demasiado agradable y no me apetece demasiado recordar aquellos años, por lo que, como no quiero obsequiar a los lectores con cosas tristes, voy a correr un tupido velo sobre esta etapa de mi vida.

Muy pronto me di cuenta de que este mundo en donde había aterrizado podría ser interesante, siempre y cuando dedicase mi tiempo y mis esfuerzos a consolidar posiciones para aprovechar al máximo las posibilidades que se abrían delante de mí. Dejé de perder el tiempo en aquellas otras utopías que me ofrecían ventajas a largo plazo y sobre todo después de la muerte. Y me da la sensación de que acerté de pleno, porque la vida me ha demostrado que no tienes ninguna opción si sales a la calle sin un duro en el bolsillo, y que esto no se remedia aunque sustituyas ese duro por un escapulario del santo que tu prefieras, porque eso no te va a dar de comer de ninguna manera, a no ser que hagas un ejercicio de hipocresía y te conviertas en uno de ellos. Debo de admitir que ni siquiera he intentado llevar adelante ese experimento por aquello de no perder el tiempo en tonterías. Es posible que a alguien le haya funcionado (lo del escapulario), aunque lo dudo. Tampoco está garantizado el éxito por medio del otro sistema, ya que por mucho que te esfuerces en conseguir tus metas por medio del trabajo y la dedicación, te puedes encontrar en el camino con aquellos descendientes de los cuarenta de la historia de Alí-Babá que se van a encargar de destrozar tus esquemas y de arruinar tus expectativas.



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