Blasfemia

Colección Autoayuda

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Un libro de Germán Sánchez Pardo

Nos encontramos todos sobre la cresta de una gran ola. La fuerza del viento hace que aumente más y más su potencia y parece que nos vamos a hacer añicos contra las rocas que nos esperan a pie del acantilado. ¡Si no sucede un milagro es inevitable que esto suceda!

Así parece que está la mayoría de la humanidad: a punto de una gran catástrofe. Si queremos levantar la cabeza, si queremos que ocurra el milagro que esperamos, entonces debemos reaccionar a tiempo. De la misma manera, si no cesa el viento de repente, será el fin para todos. Pero, si el viento y la marea se calman es muy probable que logremos la salvación.

Este es el motivo de escribir este libro: ¡queremos que se produzca el milagro! Pero este milagro no se realizará si no tenemos confianza en nosotros mismos, ya que todo el mundo sabe que, si queremos conseguir algo, requiere un esfuerzo por nuestra parte porque nada es gratis en esta vida.

Por eso, debemos conocer nuestro interior y tener amor altruista hacia nuestro prójimo. Con este fin está dirigida la lectura de mi libro; para que todos se puedan conocer a ellos mismos y que sepan la fuerza interior que poseemos. Sé que podemos conseguirlo y lo vamos a hacer.

Si despertamos nuestro ser interior, sé seguro que nos libraremos de las cadenas que nos tienen atados bajo el dominio de otros seres de mentes perturbadas y enfermizas.

Os deseo una buena lectura y mucha felicidad desde lo más profundo de mi ser. Gracias.

Biografía:

¿Bibliografía? ¡Ninguna!

¿Acaso los grandes maestros de la antigüedad, como Ramtha, Buda, Jesús o Mahoma, eran poseedores de títulos académicos o diplomas?

¡Así y todo, fueron ellos los grandes promotores de las mayores religiones del mundo!

De nacimiento, (como a todos vosotros) sé que cuando nací me dieron unos cachetes para respirar el aire nuevo que existía fuera de la placenta materna y, por lo tanto, llegué a este mundo llorando.

¡Así ha sido desde que la humanidad es humani-dad! En este viaje por el mundo hemos llorado muchas veces, sea por unos motivos u otros.

Todo esto ha sucedido, porque han habido personas que, con buena o mala intención, nos han inculcado enseñanzas, tal vez, diferentes a lo que nos hubiese gustado.

Por eso, precisamente, he decidido plasmar parte de mis pensamientos aquí. Pero, no por eso trato de modificar la religión de nadie y, menos aún, querer que cambien su manera de ser. Todos somos responsables y libres de hacer lo que queramos, pero sin llegar a olvidar la regla más importante.

«Haz a los demás lo que te gustaría que te hicieran a ti».



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