El párroco y María

Colección Novela

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Un libro de Fausto Del Castillo Esteban

Daniel entra en el seno de la Iglesia a la edad de trece años. El seminario es su mundo; lo único que conoce. La enseñanza recibida por sus profesores teólogos es para tenerle prendido a la mano de Dios, y que este lo conduzca por la vereda de la salvación. Es el bagaje recibido por sus estudios y que porta con alegría, obviando que hay otro mundo exterior que, aun sabiéndolo, no quiere experimentar.En plena juventud, es párroco de la primera iglesia encomendada, vive por y para ella; su negra indumentaria es su refugio para cumplir sus votos de sumisión y su dedicación plena al servicio de sus feligreses. Es un alma de Dios, vive para favorecer a los demás y eso le hace cómplice del cielo. Pero en las clases evangélicas que imparte, una joven que acaba de abandonar la grácil adolescencia queda prendada de la voz y de las facciones del párroco. La delicada mirada de la joven perturba a Daniel, y este, sin razonarlo, ve en su imagen la virginidad, el pudor, la castidad, y empieza a sentir hacia ella un embrujo celestial —la compara con la inmaculada Madonna—; la idealiza, la pone sobre un pedestal transparente sin mácula nimbada de pureza; casi la venera. Extrañas sensaciones producen en el párroco una atracción hacia ella. María no conoce el mundo por su inexperta juventud, pero palpita en su presencia; él se inhibe por su impuesta clausura. Entre ellos se desarrolla un embrión de pureza que va tomando forma. El diablo intenta doblegar sus debilidades, pero a pesar de su poder para inducir a pecar, no lo consigue. Daniel empieza a sentir una lucha; una batalla interior entre la esencia del espíritu y la debilidad de la carne. Su constante entrega a los demás es una buena maleta para el último viaje. Sabe que muchos santos han caído en el abismo del placer, pero Dios, en su amor a la humanidad, los perdona y los juzga por sus actos y no por esos momentos de complacencia que la naturaleza regala, para poder paliar el penitente paso que entre luces y sombras se encauza la vida. Daniel y María viven inmersos en un amor conventual, temiendo ambos que se abran las puertas que clausuran sus sentimientos. Pasará mucho tiempo para llegar a sincerarse. Dicen los salmos que solo los puros y exentos de maldad heredarán la tierra y vivirán eternamente en ella; aunque la pureza es difícil de comprender y sobre todo de transmitir, por no decir imposible. Los acontecimientos son impredecibles. Vistiendo la sotana del siervo de Dios se puede comprender y sentir la indeleble sumisión a su ministerio, y levantarse de sus caídas y enderezarse de nuevo para no perder el «Camino»; el que constantemente Dios le va trazando.

Biografía:

Adolescente todavía, catorce primaveras, a partir de esa edad empecé a trabajar (a principios de los años 50); con esa edad ya te enrolaban en ese inicio de obligaciones. Con solo el bachiller elemental, me aficioné a tener siempre un libro entre las manos.
Ya de joven, me gustaba escribir; redactaba cuentos, poemas, versos, relatos… Lo hacía por hobby y entretenimiento. Me leían y les gustaba, hasta que un día, ya bastante mayor, me dije: «¡Siéntate!, piensa y escribe una novela, un tema, unos personajes, un desarrollo y un final que ignoras cual será; no lo sabes ni te importa, pero tú mismo te sorprendes cuando vas a cerrar la historia, ¡cuánto da de sí la imaginación! Escribí una, y luego otra, y otra más…, totalmente diferentes en tema y desarrollo, apartando el grano de la paja para aligerar la lectura, pero sin pretensiones de alcanzar ni la más pequeña cima ni el más reducido otero, porque ya me coge muy mayor y no persigo para nada que me lean, pero por probar que no quede.
Sin estudios superiores, pero con ganas de leer siempre y con la sola pretensión de manejar el idioma con soltura, gracias a la gran riqueza léxica que solo tiene nuestro idioma.



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