Entrevistamos a Mónica Lamana, autora de “Lost in west”

 

Aunque al principio dejas claro que todos los personajes son ficticios, nos gustaría saber si te inspiraste en algunas personas reales para su confección.

Cuando mis amigos leyeron el libro me preguntaron si a Daniela, la mejor amiga de la protagonista, la había creado basándome en una de mis mejores amigas. Resulta que, profesionalmente, se dedican a lo mismo y también tienen rasgos físicos muy parecidos. Tengo que decir que esa similitud surgió de manera totalmente inconsciente y por casualidad, aunque visto a posteriori, la coincidencia me resulta de lo más curiosa. Exceptuando esos pequeños detalles, todos los personajes son absolutamente ficticios.

¿Te identificas con la protagonista?

Es una pregunta que me ha hecho un montón de gente. No me identifico con ella en un sentido estricto. Me explico: es cierto que quise que el libro tuviera algo personal con lo que se me identificara, y en ello se reflejan algunas pinceladas de la personalidad de Valeria, pero es puramente superficial. Sus metas en la vida y su carácter, en general, no tienen mucho que ver conmigo.

Sin hacer spoiler, el libro termina con un giro inesperado que deja al lector absolutamente atónito, hasta el punto de querer continuar con la historia. Así, es obligado preguntarte, ya para terminar, si tienes pensado escribir una segunda parte de Lost in West.

He de reconocer que cuando terminé de escribir Lost in West me dejé bastantes cosas en el tintero. Decidí dejar el final abierto, en parte, para ver la reacción de la gente que lo llegara a leer. La mayoría de los lectores me han dicho que no puede terminar así, que se han quedado con ganas de más. Su entusiasmo y las ganas que tengo de seguir compartiendo la vida de Valeria con todo el mundo, han hecho que no solo haya pensado en escribir una segunda parte, sino que ya haya empezado a hacerlo. Espero que pronto vea la luz.

¿Qué opinas del éxito que, de un tiempo a esta parte, está teniendo la literatura romántica contemporánea?

Es genial que la gente se interese por este género. Aunque en su mayoría se trate de historias ficticias, creo que las personas que se deciden por la novela romántica son aquellas que nunca dejan de soñar con la posibilidad de que aparezca en su vida esa persona que ponga su mundo patas arriba. No me olvido de aquellas que ya han encontrado a esa persona especial y a las que les gusta leer y disfrutar con las historias de otros. Es maravilloso que, cada vez más, el número de aficionados al romance crezca. Eso significa que el mundo seguirá vivo, porque mientras haya amor, habrá vida.

¿Consideras que este género, tradicionalmente dirigido al público femenino, puede servir como herramienta para la aún activa y necesaria lucha de la mujer por la igualdad y por sus derechos?

Yo creo que sí. Es vital que las protagonistas de este tipo de novelas hagan ver al resto del mundo que cualquier persona está capacitada para conseguir el éxito, tanto personal como profesional, independientemente de las apariencias. Lo que importa es la capacidad de las personas para conseguir objetivos y evolucionar en dichas capacidades. Para mí es muy importante hacerle llegar a todo el mundo el mensaje de que se puede ser independiente y valerse por uno mismo para triunfar y alcanzar metas. Tener la libertad de poder elegir qué hacer y cuándo hacerlo es trascendental para poder disfrutar de la satisfacción que ello conlleva. No se necesita a nadie para escalar hasta la cima, pero se puede subir acompañado.

¿Cuáles son tus referentes dentro de este género?

Siempre es difícil elegir un referente, son muchas las autoras de este género a las que admiro, pero a nivel internacional, me quedo con Jodi Ellen Malpas. Su manera de escribir y de hacer que me enganche a cada una de sus historias siempre me ha fascinado. En territorio nacional, la maravillosa Noe Casado. Adoro sus novelas y la forma tan sencilla en la que es capaz de transportarte a los lugares que describe en cada una de sus páginas.

¿Te gustaría explorar algún otro género literario?

Rotundamente sí. Y es algo a lo que le he estado dando muchas vueltas últimamente. Me encantaría ser capaz de escribir novela negra, pero creo que me llevaría más trabajo que el género en el que estoy centrada ahora mismo, y es algo a lo que me gustaría dedicarle todo el tiempo del mundo para que saliese algo que atrajera a muchos lectores. Supongo que es un proyecto a largo plazo en el que me sumergiré cuando tenga un poco más de tiempo.

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