CÍRCULO ROJO.- Hay libros que se escriben desde la imaginación y otros, como “Cadenas de libertad”, que nacen desde las entrañas. Sandra Cadenas Tortosa, una mujer marcada por la adversidad desde su primer aliento, debuta con una obra que es al mismo tiempo autobiografía, manifiesto y catarsis. Publicada por Editorial Círculo Rojo, esta obra es un espejo de la lucha cotidiana de muchas mujeres, un canto a la diversidad y una oda sin complejos a la libertad interior.
Con apenas tres días de vida, Sandra fue sometida a una operación pionera en España para salvarle la vida. Desde entonces, la superación ha sido el motor de su existencia. Con una prosa honesta y profundamente emocional, la autora ha tejido durante siete años un compendio de vivencias que ahora nos entrega como un legado valiente y necesario.
Lo que comenzó siendo un diario íntimo, con reflexiones que nunca pensó publicar, se ha transformado en una obra vital y desgarradora. En ella, aborda con naturalidad temas tan silenciados como el suicidio, la violencia psicológica, la sexualidad sin etiquetas, la maternidad en contextos difíciles o la discapacidad vivida desde la ternura. Cada capítulo es una puerta abierta a su mundo, con frases gatillo que invitan a la introspección y a la empatía.
El lector no encontrará en “Cadenas de libertad” una narrativa lineal, sino un caleidoscopio de emociones y pensamientos. Los capítulos se suceden sin aparente continuidad, generando un ritmo ágil y sorprendente que refuerza su carácter íntimo. La ruptura de la cronología es aquí una declaración de intenciones: el alma no entiende de tiempo, solo de experiencias.
Lo que distingue esta obra no es solo el relato en sí, sino el impacto que provoca en quien se atreve a leerla. Numerosos lectores se han visto reflejados en sus páginas, encontrando consuelo, inspiración o simplemente el impulso necesario para soltar sus propias cadenas. Sandra no da lecciones, pero ofrece herramientas a través de su vivencia. Su voz, sin artificios, conecta.
Sandra Cadenas escribe como quien respira. Desde niña volcaba en sus diarios todo aquello que no podía decir en voz alta. Su hijo, al que dedica algunos de los pasajes más conmovedores del libro, fue el impulso definitivo para transformar esas páginas íntimas en un testimonio público. “Cadenas de libertad” no es solo un libro: es un acto de amor.
SINOPSIS
En su primer libro, la autora de Cadenas de libertad se desnuda ante el lector pasando por su nacimiento hasta la actualidad, extrayendo de cada vivencia, de cada situación y de cada dificultad, un aprendizaje y una moraleja.
Su lucha por vivir, por llevar su síndrome de nacimiento casi en la sombra, para autoprotegerse y sus amores más pasionales nos adentran en un laberinto de verdad, fortaleza y superación ante las propias adversidades.
El amor, la diversidad funcional, la enfermedad, la diversidad de género, el amor a la familia, la violencia de género, el autismo y otras vicisitudes se tratan con el máximo cariño y respeto hacia las personas.
En definitiva, un viaje por su vida a través del espejo del lector, con notas de superación y de crecimiento personal. Adéntrate en él y rompe con algunas de las cadenas que te oprimen.
AUTORA
Sandra Cadenas Tortosa, nació en Terrassa (Barcelona) en el mes de diciembre del año 1975.
Vino al mundo con uno de esos síndromes raros y pasó muchos años entre hospitales junto al dolor y el sufrimiento. Su valor y el arropo de su familia fueron sus motores para salir adelante.
Con los años creció y se convirtió en una mujer luchadora que estudió educación social para poder dedicar parte de su vida a la lucha contra las desigualdades sociales.
Su labor profesional y vivencial le ha permitido conocer muchas condiciones del ser humano: la pobreza, las drogodependencias, la delincuencia, la lucha de clases, las violencias machistas, la diversidad de género, entre muchas otras.
Su hijo ha sido su fuente de vida; obstinada en ofrecerle a este todo cuanto es posible para aprender a vivir con su TEA y sacar a flote todas sus capacidades.
Su pasión por escribir desde pequeña en sus largas horas de hospitales la llevaron a redactar muchos diarios, y esa afición, al divorciarse del padre de su hijo a los cuarenta años, la animó a escribir su primera novela autobiográfica para sanar sus heridas y ofrecer algunas enseñanzas y valores extraídos por el propio aprendizaje y conocimiento.
A sus 47 años, en plena madurez, se dedica a su trabajo de más de veintidós años en los servicios sociales y aprovecha momentos para seguir escribiendo sobre temas de interés general con una nota siempre de crecimiento y empoderamiento personal.