Charlamos con Jota Barahona, autor de la obra Los Posos del café o el Largo Camino de Vuelta a Casa, publicada recientemente por Editorial Círculo Rojo.

¿Cómo le surgió la idea de escribir esta preciosa y reflexiva obra?

Ha sido un proceso de años, una recopilación de unos momentos, instantes de tiempo y sentimientos, vivencias que ya han reposado o duran toda una vida, heridas vividas.

 En esta obra trabaja tanto la poesía como la prosa, pero siempre con un tono reflexivo y casi filosófico. ¿Se siente cómodo con ambos géneros o se decanta por uno de ellos?

La verdad es que cuando algo fluye se siente como algo natural, y depende del momento que fluya de determinada manera, unas veces las circunstancias surgen en prosa y otras en poesía.

¿Cuáles son los principales temas que quiso abordar en esta antología?

No es algo premeditado, pero eran los sentimientos adolescentes, inseguridad, amor, desamor, alienación, incertidumbre, viajes, naturaleza, la vida, lo contradictorio.

¿Cómo recomendaría Los Posos del café o el Largo Camino de Vuelta a Casa a sus potenciales lectores?

Tras esas palabras hay vivencias universales y comunes a todos, como ya digo el amor, el desamor, la amistad, el desengaño, la sociedad, la naturaleza, etc., son sentimientos comunes a todos los seres humanos.

 ¿Algún proyecto en ciernes?

Siempre. Mi vida es mi proyecto. Tengo un diario de la pandemia, y distintas vivencias, más poesía, prosa y hasta alguna novela en la cabeza.

¿Cuáles son sus principales influencias literarias, filosóficas y artísticas?

Me influyen poetas malditos y bohemios, Baudelaire, Verlaine, Rimbaud, Kafka y Camus, el nihilismo, Schopenhauer, el postmodernismo, y la música también es una influencia importante. Mi obra está escrita bajo bandas sonoras, grupos y canciones.

¿Ha recibido ya algún feedback de los primeros lectores?

Sí, todo positivo y críptico, profundo, pero falta alguna lectora.

 ¿Quién es?

Nací un veraniego 7 de agosto de 1979 en la norteña ciudad de León. Hijo de un matrimonio obrero —chapista él, ama de casa ella—, crecí en un barrio obrero con todas sus cosas de barrio. Estudié en la universidad Magisterio e Ingeniería Aeronáutica, aunque no acabé ninguna, y por hacer caso a mis padres y tener algo que colgar en la pared hice un técnico superior de informática, y luego, siendo práctico, ingresé en el ejército del aire…

La poesía y la escritura siempre rondaron mi vida y mis experiencias, y hoy, ya en el ecuador, me lanzo, y a ver mañana…

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