Charlamos con Mercedes Espeso, autora de la extraordinaria obra El rebaño de don Juan Tenorio; y de las bondades del silencio, publicada recientemente por Editorial Círculo Rojo

¿Cómo fue el proceso de escritura de esta obra? ¿Cómo se le ocurrió la idea? ¿Qué le llevo a escribirla?

Vino sola. Siempre digo que me la trajo la montaña. Fue como un parto, tenía la necesidad de escribirla y narrarla. En varios días estaba terminada, al menos su base. Después, la dejé durante varios años, sabía que debía corregirla pues todo había sido como un acto muy impulsivo.

Se la había dejado a varias personas y todos me decían cosas preciosas, pero yo no me había ni planteado su publicación, pero este año algo me la volvió a recordar. Decidí dejársela a leer a mi padre. Al final fue en parte el encierro y en parte un comentario de este lo que me animó a corregirla y a sacarla a la luz.

¿Hay algo de real en El rebaño de don Juan Tenorio?

Sí. Hay varias cosas reales. Por ejemplo, la magia que se desprende de ella, de ese camino y de la naturaleza, es algo que yo misma viví. Creo que quién se haya acercado a la naturaleza de una manera humilde y abierta sabe de qué hablo. Fue una época maravillosa de mi vida y de un gran crecimiento interior. Por otro lado, Felicidad, una de las protagonistas, es un fiel reflejo de mi hija en la edad en la que lo escribí.

¿Qué aprendizajes y valores quiere transmitir con esta preciosa obra?

Para mí, la vida es un camino de aprendizaje. Sinceramente siento que a veces tendemos a obviar los momentos buenos y a hundirnos demasiado en los malos y eso no debería ser así. Algo no va bien cuando se ve tanto sufrimiento, odio o desánimo. En la novela hay un solo personaje que no tiene nombre, la maestra. Todos tenemos un maestro en nuestro interior que está esperando ser escuchado.

Creo que la sociedad de hoy en día y ese estímulo constante de diálogo, murmullo, actividad y crítica que emerge constantemente de ella, nos es bastante nocivo. Es muy fácil dejarse arrastrar por lo que los otros hacen o dicen y hemos perdido el contacto con nosotros mismos, con nuestros silencios, con nuestra esencia, con nuestro corazón y lo que este recibe de bueno al contemplar la belleza del mundo más allá de nuestras propias narices. Estoy segura de que de todo ello, de lo bueno y lo simple, la Naturaleza es un gran reflejo. Es muy necesario que volvamos a cultivarnos junto a ella y a olvidarnos de vivir en torno al qué dirán o al qué decir para recuperar la salud y el bienestar de la humanidad.

Todo es mucho más sencillo de lo que nuestro egoísmo nos hace creer. Buscar es bueno, pero hay que aprender a discernir, no hace falta escuchar tanto a lo que otros creen saber o saben, como a lo que uno mismo puede conocer y saber de quién es.

¿Cómo recomendaría El rebaño de don Juan Tenorio a sus potenciales lectores?

Por lo que me han dicho otros que estuvieron en su lugar. Todo aquél que lo leyó antes de que saliera me dijo que lo tenía que publicar o que le había sorprendido mucho, que era poesía o que era precioso. Quién lo ha leído ya publicado me dice que es uno de esos libros para saborear y releer y que no deje de escribir. Yo misma estoy enamorada de sus personajes, pero como no soy la única, entiendo que no es algo puramente subjetivo y que en realidad hay algo importante que este libro les puede transmitir.

¿En qué género clasificaría El rebaño de don Juan Tenorio?

Varias personas me han dicho que les recuerda a Cien años de soledad, así que entiendo que es realismo mágico.

¿Se atrevería con otro género literario?

Sí. El realismo mágico está a caballo entre la poesía y la narrativa, ambas de alguna forma las trabajo. También trabajo el cuento o el microrrelato, pero de todo ello voy aprendiendo y aún me queda mucho camino por hacer.

¿Algún proyecto en ciernes?

Sí. Al menos dos. Uno, más enfocado a mi trabajo, la medicina integrativa y la alimentación, de alguna manera me lo están pidiendo. El otro, más profundo y largo. Más mío y más de índole espiritual. Este último se está forjando en mí como sus personajes y mi vida. Es más laborioso y voy esperando a que vaya poco a poco creciendo en mi interior para plasmarlo.

¿Cuáles son tus principales influencias literarias, filosóficas y artísticas? ¿Cuáles se manifiestan en esta obra?

No sé si tengo alguna influencia o muchas, yo misma me sorprendí escribiendo así. Creo que es una mezcla entre el relato, el cuento y la música o algo así. No he leído mucho de realismo mágico, así que no puedo contestar mejor a esta pregunta.

Ahora dispongo de poco tiempo y creo que también de menos ansía por la lectura, así que leo mucho menos. De jovencita leía a todas horas, novela de varios estilos como podía ser la novela negra, también me vienen títulos como Mujercitas o El ocho; autores como Carlos Castaneda, Richard Bach, Hesse, Jose Luis Sanpedro, Coelho, Allende; cuentos de Chejov u otros, poesía del romanticismo, filosofía. De más mayor me he ido a una selección más cuidadosa de lo que leo. Ahora son libros más antiguos y quizás menos conocidos los que pasan por mis manos.

¿Ha recibido ya algún feedback de los primeros lectores?

Sí, cosas realmente bonitas, muchos me enternecen y les estoy profundamente agradecida. Sobre todo, me hablan de los personajes, los hay que han soñado con ellos o han tenido la sensación de que incluso les tenían presentes. La mayoría me dicen que no deje de escribir y me dan las gracias por hacerlo así.

¿Quién es?

Mercedes Espeso nació en Valladolid.

Para ella, escribir siempre fue una necesidad. Poe­sías a sus amigas, relatos breves o entrevistas para la revista del instituto, pensamientos, blog, redes, escritos a boli, lapicero o con teclado…, lo que sea. Desde siempre se definió como una aprendiz, una exploradora. A los veinte años se fue a vivir a Francia. Acostum­brada a la ciudad y a la llanura de los campos de Castilla, tuvo en aquel momento su primer con­tacto con la magnitud de la montaña, en los Alpes. Fue entonces cuando Mercedes se dio cuenta de que padecía vértigo y fueron pocos los paseos que pudo dar. No obstante, esta contrariedad no le impidió hacer pequeñas incursiones y reconocer otra de sus pasiones, la Naturaleza. A los veintiséis años el azar la traslada a Mallorca. Tras el nacimiento de su hija, un cúmulo de sucesos acontecen haciéndola pasar una de las épocas más complicadas de su vida. Tras tres duros años para recolocar su vida y la salud de su hija, Mercedes empieza a ampliar su visión. Es entonces cuando sus inquietudes y su curiosidad la conducen a sí misma, comenzando otra etapa diferente, esta vez más de encuentros que de búsquedas. Poco a poco empieza a caminar por la montaña, explorándola y entusiasmándose cada vez más con ella, consigue paulatinamente ir perdiendo el vértigo. El descubrimiento de la Naturaleza y de sí misma, junto a las palabras y a las diatribas de su hija que ya comenzaba a hilar frases de personita mayor, dan origen a este relato Así nació El rebaño de don Juan Tenorio, de unas pasiones y de un poquito de algo más que no sabemos ni de dónde viene ni de quién lo envía: la inspiración.

Contacta con nosotros


    Los campos con asterisco son obligatorios

    Llámanos sin compromiso al
    91 082 0048