CÍRCULO ROJO.- En un tiempo donde la poesía lucha por abrirse paso entre el ruido, aparece “Harakiri en dos tiempos (Antología atropellada)” de Iñigo Pimoulier Ugarte, una obra que desafía las normas y pone en jaque la comodidad del lector. Publicado bajo el sello de Editorial Círculo Rojo, este libro se convierte en un viaje visceral, repleto de miedos, derrotas y triunfos pequeños que conforman la esencia misma de la vida.
Pimoulier Ugarte comenzó su andadura literaria en la adolescencia, influenciado por la poesía descarnada de Kutxi Romero. Desde entonces, ha cincelado un estilo propio, crudo y sin concesiones. “Harakiri en dos tiempos” es el resultado de años de escritura, una antología que recoge versos escritos entre los 16 años y la actualidad, estructurados en dos partes: “Disturbios en la azotea y El corral de los quietos”. Mientras la primera se sumerge en las heridas abiertas de la juventud, la segunda se instala en la madurez, navegando por las aguas turbulentas del luto, la incertidumbre y la resistencia.
La obra de Pimoulier Ugarte no se limita a una simple recopilación de poemas; es una radiografía del desencanto y la pasión. A través de imágenes cotidianas que evocan bares vacíos, noches sin sueño y melodías de rock desgastadas, el poeta consigue que sus palabras resuenen con cualquiera que haya sentido el peso del tiempo y la nostalgia de lo que pudo ser. “Este libro va dirigido a cualquiera que esté dispuesto a naufragar, hurgar en heridas propias y ajenas y sonreír al escuchar cómo estalla y se desparrama la metralla”, explica el autor.
SINOPSIS
Imágenes cotidianas, ese regodearse en el dolor de una herida, el miedo al ver caer las páginas del calendario, nostalgia de lo que fue, de lo que pudo haber sido, de lo que nunca será. Navegar tempestades de luto, olas de nocturnidad y alevosía, ignorando brújulas, buscando la luz del faro que nos lleve a puerto.
Bombas de realidad programadas para agitar los cimientos de la persona incauta, esquirlas y metralla.
Reflexiones y tinta desparramadas al descuido, con la ironía de saber que tan solo es la vida misma lo que está en juego.
AUTOR
Nacido un 21 de marzo entre capullos a medio florecer y crecido en las calles con olor a rock de la Txantrea. Este personaje, con vocación de cabra, empezó a devorar libros antes que a afeitarse y gusta de bucear en la tinta poco ortodoxa de Bukowski, Ángel González, Kerouac, Kutxi Romero o Pedro Juan Gutiérrez.
Ahora publica en formato de antología un compendio de sus dos primeros poemarios: Disturbios en la azotea (2016) y El corral de los quietos (2021). Poemas crudos, cotidianos que ahondan en el dolor, la pérdida o la nostalgia, pero que también son esquirlas y metralla.
Además de manchar papeles con letras ilegibles, en su último proyecto musical, Soyuz, interpreta textos de sus dos poemarios y algunos inéditos sobre bases electrónicas oscuras y densas.
La cabra ha vuelto al monte y corretea sobre las piedras y los riscos ganando altura con
facilidad, ¿estáis preparadas para la tercera venida?