Reseña «Mundo Oscuro I. El Colgante de Rubí»

Pese a que la fantasía épica es un género que ha sido sobrexplotado en los últimos años, no pasa de moda, y de vez en cuando aparece alguna obra que sacude sus cimientos y ayuda a refrescar la escasez de ideas que suele caracterizarle. Mundo oscuro, el colgante de rubí, la sensacional novela de Mikel Urreizti Santos, publicada recientemente por la editorial Círculo Rojo, cumple ambos objetivos con creces y aporta un digno comienzo a una saga que promete, y mucho.

Sin duda, la narrativa épica, con toques fantásticos o sin ellos, sigue siendo uno de los géneros literarios más leídos, aunque por desgracia continúa formando parte, junto a la ciencia ficción y, si me apuran, la novela negra, de ese grupo de géneros condenados y criticados por los snobs intelectualoides que desde las alturas de su extraordinaria sabiduría y buen gusto, desde el soberbio criterio que poseen, como si de sumilleres literarios se tratase, tienen las santas narices de considerar que se trata, en el caso concreto de la ficción épica, de obras «para todos los públicos», sin reconocerle al género la más mínima calidad literaria y, lo que es peor, sin molestarse en leer estas obras, como si al hacerlo se contagiasen y dejasen de entender a Paul Auster. Es una pena, pero afortunadamente, esto está empezando a cambiar. Y a eso contribuye, sin duda alguna, la propuesta literaria de Mikel Urreizti Santos.

Mundo oscuro, el colgante de rubí cuenta la historia de Volkäin Aramädea, un chamán ermitaño, bastante pícaro, habitante de un reino llamada Ukala, que va en busca del capitán Kobas Raithen, un antiguo soldado que desde hace un tiempo vivía en el anonimato, criado por el mismísimo rey. Curiosamente, el primer encuentro entre ambos personajes tiene lugar pocos días después del asesinato de la reina Clodette y del príncipe Augustus, dejando al reino sin heredero, al rey, desolado; y a aquellas bajo el dominio del Señor Oscuro, de ahí que también sea conocido como Mundo Oscuro.

A partir de esa premisa, el chamán y el capitán se lanzan a una complicada misión: romper la maldición de un extraño colgante de rubíes, lanzada años atrás por la malvada bruja Mysteria… A la que tendrán que derrotar.

Y hasta aquí puedo leer. Si quieren saber más, tendrán que hacerse con este excelente y adictivo libro.

Por un lado, Mundo oscuro, el colgante de rubí es una novela de fantasía para jóvenes y/o adultos, y como tal, ayuda a romper los viejos clichés de que este género era cosa de niños. Ya lo dijo el gran J. R. R. R Tolkien: «Creo que lo que llaman “cuentos de hadas” es una de las formas más grandes que ha dado la literatura, asociada erróneamente con la niñez». Ni la trama, con una carga filosófica y existencial nada común en este tipo de obras, ni el lenguaje, preciso y calculado, son «cosa de niños».

Es cierto también que, pese a algunos recursos que marcan claramente una diferencia y que representan, como decíamos, un soplo de aire fresco, la novela juega con algunas ideas clásicas del género. Por ejemplo, está ambientada, como tantas otras, en un mundo medieval imaginario con numerosos toques fantásticos. Tampoco es raro. El género, salvo excepciones, suele desarrollarse en ese tipo de contextos y suele tirar de personajes con poderes sobrenaturales, monstruos monstruosos, bosques malditos y objetos de poder. Nada criticable. Quejarse de que se repitan esos clichés sería, en este caso, como quejarse de que una novela de ciencia ficción está ambientada en un futuro fantástico en el que le tecnología se ha hiperdesarrollado.

Por otro lado, desde una perspectiva puramente formal, destaca la capacidad del autor para crear el necesario e imprescindible clímax, característica esencial de la novela de fantasía épica. Lo hace, como es habitual, dosificando la información y creando tramas paralelas, consiguiendo con ello que el lector no pueda despegarse del libro hasta pasar la última página.

Además, la prosa de Mikel Urreizti Santos brilla de manera especial en las descripciones de ambientes, consiguiendo transportar al lector a cada uno de los lugares en los que se desarrolla la acción del libro —aunque no existan—. Esto, unido a la impresionante caracterización de los personajes, muy poliédricos y bien trabajados, provoca una experiencia inmersiva en el lector, algo que puede parecer fácil de hacer, pero que solo consiguen los maestros de la pluma.

También hay algunos peros, pero apenas les hacen sombra a las numerosas virtudes de esta obra. Un lector testarudo podría argumentar que se notan demasiado las influencias de Tolkien, C. S. Lewis o Pratchett —con matices—, y parte de razón tendría, pero hay que tener en cuenta que prácticamente todas las obras de este género beben y bebieron de estas fuentes. Es inevitable. Como es inevitable encontrar, por ejemplo, referencias a Homero en la obra de Tolkien.

Pero Mundo oscuro, el colgante de rubí, sin duda alguna, brilla con luz propia. Y lo hace, además, en un terreno en el que, si no he entendido mal, muy pocas de estas obras se adentran. La narrativa épica se construye como un mero entretenimiento, pero las buenas obras de este género suelen ir más allá y tiran de alegoría para extrapolar ideas y circunstancias de nuestro mundo y situarlas en el contexto de ficción en el que se desarrollan. De esa manera, como sucede en este caso, se pueden encontrar críticas, más o menos veladas, a muchos problemas y contradicciones de nuestro mundo contemporáneo. Para que entiendan por donde voy, y evitando siempre caer en el spoiler —lo que impide poner ejemplos concretos de esta novela—, sería algo parecido a lo que sucede con las ficciones distópicas, en la que se construyen mundos futuros imaginados, pero llenos de referencias críticas a nuestro presente. Otro logro más que anotar.

No mola —atención, spoiler— que la novela no termine y deje la puerta abierta a futuras secuelas, aunque se entiende por la magnitud de la propuesta. Habrá que estar atento.

En resumidas cuentas, una entretenida y trabajada obra que hará las delicias de los amantes del género. Muy recomendable.

 

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