CÍRCULO ROJO.- En tiempos donde la prisa sepulta la introspección y las redes aceleran los sentimientos, F. Alejandro Guillén nos recuerda que la poesía aún tiene voz, y una voz profunda. Su primer libro, “Sin tiempo, ni olvido, ni mañana”, editado por Círculo Rojo, es un ejercicio de autenticidad desgarradora. Un poemario que no se lee: se atraviesa.
Guillén, joven poeta nacido en Archena en la década de los 90, ha escrito desde siempre. Pero esta obra no surge de una planificación editorial, sino de una necesidad vital. Fragmentos escritos a lo largo de años, unidos por un hilo invisible: la pérdida de su tío Juan Antonio, figura crucial en su vida personal y artística. “Era un reflejo del amor para mí”, confiesa. La enfermedad y muerte de su tío marcaron no solo el inicio del poemario, sino también un antes y un después emocional.
La obra, dividida en tres partes —”Sin mañana”, “Ni olvido”, “Ni tiempo”— es un viaje lírico que aborda el duelo, la memoria, el amor, y la verdad. Cada poema es un acto de entrega, donde el lenguaje se convierte en bálsamo, catarsis y testimonio. “Es algo mío, pero no es para mí”, declara el autor. Y esa generosidad atraviesa cada verso, con una sinceridad que se agradece en tiempos de artificios.
Desde metáforas tejidas con barro, cítricos y ríos murcianos, hasta reflexiones lingüísticas como en el poema “Sólo”, Guillén demuestra un dominio poético sorprendente. El lector encontrará ecos de elegía, romanticismo y compromiso social, todo bajo el paraguas de una sensibilidad contemporánea. Como señala Pedro Cánovas en el prólogo, este poemario es también una defensa del lenguaje y la emoción en una época cada vez más deshumanizada.
Guillén escribe para su tío, pero también para quienes han amado, perdido y buscado respuestas en la palabra. Su público ideal es, sin duda, aquel que no teme enfrentarse a la intimidad de otro para reconocerse a sí mismo. “Imagino que todos escribimos desde una profundidad íntima que nos vale de terapia, de espejo y de conocimiento”, dice el autor. Y esa frase podría ser el epígrafe de toda su obra.
“Sin tiempo, ni olvido, ni mañana” no es un simple poemario: es una experiencia emocional. Una colección de versos que huelen a limón y a despedida, que arden con fuego de San Juan, que resisten al olvido y a la indiferencia. Un libro que merece ser leído con pausa, y con el corazón dispuesto.
SINOPSIS
“Sin tiempo, ni olvido, ni mañana” es una obra en la que se manifiesta un estilo marcadamente metafórico y surrealista. En ella se percibe la influencia de autores clásicos, aunque sin un claro referente, mezclando elementos de diferentes épocas con un sello personal que otorga al autor algo poco común en estos tiempos: su propia voz.
Su escritura es un ejercicio de plasmación del más profundo dolor del ser humano, donde laten de fondo elementos del amor y la melancolía. Sin embargo, también aborda temas como la verdad, la justicia o la deriva del lenguaje. A pesar de ello, y especialmente en las dos primeras partes, el poemario se sostiene sobre las figuras de la pérdida y la muerte.
Se trata de una obra breve, de poco más de 30 poemas, aunque de lectura pausada. En ella se expresa una voz que remite a «lo antiguo», con referencias al costumbrismo huertano y a la naturaleza, lo que otorga a esta poesía un carácter especial. Su escritura resuena con un uso armonioso de los recursos estilísticos a lo largo de los versos, que abarcan desde la elegía y el soneto hasta el verso libre, en ocasiones mezclado con una prosa rítmica.
Aunque existe cierta discontinuidad entre las tres partes de la obra, este primer libro deja entrever un destello de expresión artística profunda. Tal vez sea el inicio de una trayectoria en la que este «poeta en ciernes» continúe mostrándonos la belleza de un verso propio con un largo camino por recorrer.
AUTOR
Alejandro Guillén
Nacido en la provincia de Murcia en 1990, tras cursar el bachillerato de letras, se graduó en Comunicación Audiovisual, con un primer ciclo conjunto de Periodismo y Publicidad en la Universidad Católica de Murcia. Convalidó un año de sus estudios de grado cursando Ciencias Políticas en la Uniwersytet Wrocławski, en Breslavia, Polonia, ciudad donde posteriormente trabajó durante un año en una empresa internacional.
Pese a sus estudios y su afinidad por el mundo del arte y de las letras, y tras una etapa en el negocio de la hostelería, terminó dedicándose al sector asegurador, donde ha seguido ampliando su formación con un Máster en Riesgos Industriales y diversos cursos especializados.
Aunque había realizado pequeñas colaboraciones, nunca se había planteado la publicación de una obra hasta que, tras el funeral de su tío, sintió el impulso de escribir este primer libro como homenaje.