La obra comienza narrando la relación entre el emperador Carlos V, su esposa Isabel y Francisco de Borja, así como la mágica historia de uno de los retratos más excelsos de la historia.
Posteriormente, aparecen relatos tan peculiares como el de dos indigentes que se conocen en el habitáculo de un cajero automático; el inesperado encuentro en el Camino de Santiago de dos personas gravemente enfermas, que intuyen su próxima desaparición; la pasión entre dos jóvenes —ella, militante del PP; él, socialista— que, en los años de plomo del terrorismo, tienen la certeza de estar condenados a muerte; las contradicciones de una mujer de estrictas convicciones religiosas, que lucha por comprender la irrefrenable pulsión sexual que padece; el generoso cariño de un perro, que contrarresta el desamor que sufre su dueña; los amores de dos individuos de distintas especies —con más de un metro de diferencia entre sus estaturas—, acaecidos hace doce mil años en un entorno de elefantes enanos, ratas del tamaño de perros y dragones; las tribulaciones de un joven argentino, cuyo idilio con un periodista británico se ve abruptamente interrumpido por el estallido de la guerra de las Malvinas; y las vivencias de dos amantes maduros, arrebatados por una pasión irresistible, que los llevará a experimentar situaciones propias de adolescentes.
La última narración, que dota de unidad a la obra y plantea la posibilidad de que el autor sea un testaferro literario, refleja la última noche de una mujer que, tras años sin saber quién es, recupera la lucidez y se apresura a escribir sobre el gran amor de su vida.