Nací el 6 de septiembre de 1951. Me considero de una generación en la que somos muy activos y respetuosos. En mi caso, desde muy pequeño me enseñaron que había que respetar a todo el mundo en general y, en particular, a las personas mayores, empezando por los abuelos, padres, profesores y un largo etcétera.
Cumplidos los doce años, mis padres me sembraron mi primer huerto, en este caso de patatas, del cual yo era responsable desde que nacían las patatas hasta que se sacaban. Y a todo esto, agudizando el ingenio para que todo saliese bien.
Después, empecé a trabajar para mí y mis pequeños gustos, sin olvidar las posibles necesidades de mis padres.
Nuevamente pasa el tiempo y sigo trabajando, esta vez para el bienestar de mi familia, compuesta por mi esposa y nuestros dos hijos.
Después de muchos años de duro trabajo como fontanero, llegó el momento de mi jubilación. ¿Y cuál es mi responsabilidad? Pues seguir ayudando a mis queridos hijos y, de paso, cuidar de mis queridísimos nietos.
Me despido dándoles las gracias por dedicarme un poco de su valioso tiempo.