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Desde el umbral de la puerta

Colección Poesía

Un libro de Teodoro Alonso Martínez

He sido durante toda mi vida, y sigo siéndolo, un empedernido soñador.

Hoy, cuando «mi personal Clotaldo» me ha despertado y me he visto de nuevo «en la torre», he exclamado como hizo Segismundo: «¡Uf!, ¡cuántas cosas he soñado!» (La Vida es Sueño. Pedro Calderón de la Barca). Mi carcelero, más condescendiente, me ha permitido bajar hasta el umbral de la puerta, y allí me ha preguntado:

—¿Qué has soñado?

Mirando a lo lejos, le he hecho esta retrospectiva de mi largo sueño:

—Me he visto por el pueblo donde nací y me crie, tal como era. He pisado la recia tierra de su campo. He escuchado cuentos con la fruición de niño. He subido peregrino a Covadonga. Me he visto con la toga de abogado en estrados de tribunales. He sentido en mis pies las frescas aguas del Cantábrico en paseos por la playa de Barro. He visto convertidos los campos de mi pueblo en un inmenso mar de aguas pardas. Me he visto compartiendo una larga y fructífera vida con una sin igual mujer. Me he visto, en fin, siendo muy niño en los brazos de mi madre, asistiendo a la gesta de mi joven padre cuando ya sentía las ansias de la muerte…

Esto y otras muchas cosas encontrarás en el interior del libro que tienes en tus manos. Son retazos reales de mi vida escritos desde el alma a mi manera, my way, en prosa y en verso.

Biografía:

«No soy un hombre al uso», por eso, esta presentación no incidirá en lo que tengo o lo que soy, sino «en quien soy». Lo haré, como casi todo en mi vida, «a mi manera».

En La Guardia de Toledo, lugar situado en lo alto de un cerro de la austera Castilla la Nueva, nací yo cuando corría el día 19 de septiembre del año 1946. En ese bendito lugar de calles de tierra, en el que el aire se impregnaba del perfume del humo de las chimeneas en invierno, del de los árboles de paraíso en primavera, del de la mies y polvo en verano y del de mosto de las bodegas en otoño, fue el crecer primero de mis huesos y el abrir a la vida de mi alma. En mi casa aprendí los valores de la familia, el amor, la amistad, el respeto, el honor, el trabajo, la fidelidad, la lealtad, la educación y la libertad. En la escuela, en el colegio y en la universidad, con el concurso de maestros y educadores, esos valores se fueron acrisolando en el niño y adolescente que fui, y forjaron el hombre que soy. En «la Punta del Cerro», en aquellos atardeceres rojos, nació y creció el soñador, sentimental y romántico que vive en mí.

Mi vocación de servicio a los demás la ejercí desde la noble profesión de abogado. Una sordera, a la que los médicos nunca encontraron causa, determinó que el 10 de octubre 2010, con apenas 64 años cumplidos, me viera apartado de una profesión que viví y amé con toda intensidad.

El poeta que ha vivido desde siempre en mí comenzó a despojarse de la timidez que le atenazaba allá por el año 1966 y comenzó a mostrarse. El escritor se hizo con el abogado cuando este entendió que «una demanda» era la expresión de un hecho, una vida que, para hacerlos atractivos al juez, en primer lugar, y a cuantos la leyeren después, debía expresar la terminología jurídica en lenguaje literario.

Este es el escritor y poeta que «Desde el umbral de la puerta» os muestra en este libro algunos retazos de su ya larga vida.



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