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Dibujando una sonrisa

Colección Autoayuda

Un libro de Pedro, Alicia y María Ortega

Nadie llamó ni abrió la puerta al apodado «el Monstruo», pero se adentró en la familia. Quiso arrasar con todo, pero con las ganas de vivir, sentir, amar y soñar continuaron en primera línea de combate, con su mirada y sonrisa siempre adelante. Es cierto que se llevó su cuerpo, pero no pudo con todo lo que conformaba su persona. Su corazón y su alma siguen estando con nosotros a cada paso.
Con eso no pudo.

Ante ti, el relato de este combate. María, su protagonista, releyéndolo como si de una película se tratara nos decía:
«Un año salvaje, un gran elenco de personajes lo ha hecho posible, agradezco cada una de las escenas vividas y compartidas. Los lugares donde se desarrolla la historia han sido de dolor y mucho amor, presencia, cariño, luz y fe. Su banda sonora precisa en cada instante, conmovedora, al igual que los silencios y diálogos. De estas tramas se desprende la esencia de la vida y abre la mirada al mundo con unos ojos capaces de ver diferente y apreciar lo importante: el amor a la vida, a los otros, al Otro. Me gustaría que los lectores, espectadores, salieran reforzados, con ganas de cambiar aquello que necesiten, incorporando a la vida una nueva forma de mirar».

Que así sea.
Los beneficios de este libro van destinados íntegramente para la asociación contra el cáncer de páncreas.

Biografía:

Alicia Ortega Box (29 de marzo de 1978) y Pedro Ortega Box (21 de enero de 1986) son hermanos de María Ortega Box (3 de mayo de 1983), nacidos en Cartagena (Murcia). Alicia y Pedro son los autores del libro Dibujando una sonrisa.

La protagonista de esta vivencia es María, diagnosticada de cáncer de páncreas, por el que falleció el 12 de junio de 2018. A través de unos relatos escritos por María durante su enfermedad, este libro cobra un especial sentido. Sus hermanos, gracias al empuje de su padre Juan Ortega Muñoz, los recogen en este libro, junto a otros testimonios de los que estuvieron en el corazón de María. Ella no eligió la enfermedad, pero sí cómo enfrentarla y vivirla, algo que nos transforma. Nos enseñó sin pretenderlo el sentido del estar, compartir, la gratitud, desenredar emociones y a vivir haciéndolo desde la sencillez, con una sonrisa puesta, así se marchó: «plena, feliz y en paz». A nosotros, nos deja un gran legado de vida, opción de camino, terapia y lucha.

Querido lector, sabemos que siguen con nosotros en nuestro interior, eso nadie lo podrá cambiar.



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