El baúl del príncipe

Colección Novela

Quiero comprarlo
Un libro de Fuen García

Amanda siempre soñó con poder vivir en una casa cerca del mar.
Amanecer oliendo el salitre, escuchar las olas al dormir y contemplar la magia de su inmensidad era su mayor sueño en la vida. Por ello, cuando aprobó las oposiciones de Magisterio y le adjudicaron su plaza fija de maestra de Educación Infantil en un pequeño pueblo de Málaga, llamado Chagarca, decidió comprarse una casa que se asemejase a la que ella siempre había imaginado.
Tras una intensa búsqueda, encontró la casa y, a pesar de que en un primer momento su precio no era asumible para ella, un giro inesperado hizo que pudiese adquirirla. Aquella mansión se convirtió en el proyecto de Amanda para aquel verano: decorarla, hacerle los retoques que necesitaba y ponerla a su gusto. Un gran plan con el que ella estaba segura de que disfrutaría a cada paso.
Cuando Amanda abrió por primera vez la puerta de su nueva residencia, le pareció tan increíble que quiso recorrer cada estancia para asegurarse de que era verdad. Y, al llegar al dormitorio principal, se encontró algo inesperado. A los pies de la cama principal había un antiguo baúl de madera, aparentemente tallado a mano. Al abrirlo, Amanda encontró un montón de libros de varios colores. Libros con solapas de cuero en tonos verdes y rojos. En un primer momento, lo cerró, pensando en hablar con su dueño y devolverlo. Sin embargo, la curiosidad hizo que tomase uno de aquellos libros escritos a mano y comenzase a leerlo. A partir de ese momento, la vida de Amanda cambiaría para siempre. Cada letra que leía, cada página que pasaba se transformaba en un cambio radical en su vida.
Unos diarios, una mansión, una herencia y una historia de amor…
Sin saber cómo ni por qué, de repente, se vio envuelta en una trama compleja y peligrosa que le cambiaría su vida para siempre.

Biografía:

Hace ya demasiados años que sueño con poder dedicarme a investigar, escribir y crear. Algunas personas dicen que escribir les apasiona, otras que les ayuda a liberar la mente y a otras, simplemente, les divierte. Pues, en mi caso, no es ninguna de estas y son todas, porque yo lo necesito. Forma parte de mi esencia, está en todos los puntos de mi ADN, en cada célula de mi cuerpo. Yo vivo con una pluma en mi bolsillo y con libretas agolpadas por todos lados. Antiguamente, siempre llevaba la grabadora en el bolso. Ahora, con los móviles, tenemos la grabadora siempre incorporada.
Yo estudié Psicología y me especialicé en autismo y trastornos generalizados del desarrollo. Me apasionan los psicoticismos, los trastornos de la personalidad. Me podía pasar horas sentada en un banco, simplemente observando a la gente que pasaba.
Si yo pudiese tener un superpoder, sería la mujer invisible, sin lugar a duda.
Mi día a día es intenso, estoy acostumbrada a llevar mil cosas a la vez y a dormir poquito. En la actualidad, trabajo como directora de organización de un grupo de siete empresas. Soy Coach Empresarial y durante años he gestionado equipos de ventas, he formado a mandos intermedios, reestructurado departamentos comerciales completos, he desarrollado procesos de selección, formación… Me gusta hablar en público, es algo que hago habitualmente y me desenvuelvo cómodamente. Tengo que reconocer que soy afortunada porque me apasiona mi trabajo.

Mi día a día tiene tres rayos de luz en forma de duendes: Didad, Lyam y Julen, que son el motor de mi vida, el chute de energía diario y el túnel de la imaginación inocente por el que nos deslizamos cada día mi marido (Lucas) y yo. Son tres niños maravillosos, creativos y divertidos, que me enseñan a distinguir lo importante de lo irrelevante de esta vida.
Pero tengo muchos momentos en los que pienso que se me está escapando lo mejor de la vida entre los dedos, ocupándome de cosas que solo me permiten vivir cómodamente, pero que no son ni serán la esencia de mi persona. Daría cualquier cosa por tener tiempo para crear, para investigar, escribir, corregir, releer, reescribir… Te aseguro que esta cabecita mía nunca para de crear. Y no solo escribo novela negra, tengo cuentos, historias cortas, poesía… En general, escribo para hablar de personas, de sus historias, de sus emociones, de su visión del mundo, de sus realidades. El ser humano es complejo y apasionante a partes iguales.
Las personas son el motor de todo y, por ello, siempre que he podido he colaborado con organizaciones y asociaciones sin ánimo de lucro. Desde proyectos enfocados a la lucha contra la violencia de género, en reinserción de toxicómanos, dando formación a menores en situación de desigualdad y apoyo para la reinserción laboral de víctimas.
También soy la presidenta de AEPAE Segovia (Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar); un proyecto maravilloso que este año se ha visto frenado por la COVID-19, como muchas otras cosas.



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