El diario de Toribio Sanz | Editorial Circulo Rojo

El diario de Toribio Sanz

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Un libro de Yan Mirguno

¿Cómo describiría La Habana un extranjero que la visita en 2018? Se ve una ciudad destruida, con edificios derrumbados, calles maltrechas, infectadas de basura y aguas fecales. Un nuevo gobierno tras la muerte de Fidel que intenta, con las mismas fórmulas erráticas, reflotar una economía que no logra despegar, so pretexto del bloqueo estadounidense y los huracanes. Una población empobrecida, agobiada, soñando con
mejoras que no llegan, o que son fugaces. Dispuesta a hacer lo que sea por sobrevivir o emigrar. Y todo eso, a ritmo de reguetón.
Pero ¿cómo vería eso mismo un viajero cubano, que viaja en el tiempo desde 1986 sin ser consciente de ello? ¿Y si además es un líder extremista del Partido Comunista, convencido de un inminente bombardeo estadounidense, para invadir la isla y ocuparla?
Este es el caso de Toribio Sanz. Oculto en un refugio subterráneo, plasma en un diario la interpretación de lo que está viendo en el 2018, con su óptica del 1986. Cree que Cuba ha sido bombardeada e invadida, y que su misión es liberarla, recurriendo incluso al sabotaje y los atentados.

[ssba]

Biografía:

Yan Mirguno nació en 1967 en «la otra España, la que huele a caña, tabaco y brea». Por
allí comenzó a escribir siendo un niño y ganó un concurso, donde le dieron el premio a otro.
Terminó una carrera técnica, pero siguió escribiendo como un hobby. Tras recorrer el mundo por más de cuarenta países, en 2001 se instaló en España; la que huele a olivos, jamón serrano, queso manchego, libertad y vino.
Autoproclamado «ciudadano de la humanidad », se considera librepensador, ignorante,
eterno aprendiz y defensor de los tres pilares básicos de la virtud humana: libertad, igualdad y fraternidad.
Por aquí fue columnista del Extra de Madrid, escribió artículos para varias revistas, y publicó un par de libros.
Sobrevivió varias veces a la muerte. La última, contra el cáncer, batalla en la que aún lucha. Y, entre otras, usó como arma la escritura. Esta obra es uno de sus escudos, y tiene fe en que no será la última.
Morirá en un futuro lejano, rodeado de amigos y en estado de felicidad. No tendrá tumba. Lo encontraran en sus obras, si es que después de esta guerra queda alguna por ahí.



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