Jamás imaginó que algo así podría ocurrirle a ella. Durante los días en que la protagonista acude al hospital para acompañar a su marido, quien ha sufrido un grave accidente de carretera, empieza a recordar algunos episodios de su vida. Un acontecimiento inesperado pone a prueba la estabilidad emocional de Raquel. De manera accidental, mientras trata de poner en orden los papeles que su padre, ya fallecido, guardaba en una maleta, halla una misteriosa carta que revela un secreto familiar al que deberá enfrentarse. Las consecuencias de este descubrimiento terminarán por alterar por completo su vida. Sabía que tendría que tomar una decisión que podría hacer mucho daño a algunas personas. Sin embargo, no encontraba el modo ni el momento. Contempló la posibilidad —enseguida descartada— de ponerse en manos de un psicólogo que pudiera ayudarla, pero no estaba dispuesta a revelar aquel secreto. Ni siquiera los dos hombres de su vida, Daniel y Tomás, debían conocer aquella historia familiar.