Este libro narra una historia fascinante que tuvo lugar principalmente en el siglo XIX en Japón. Unos hechos que, por su importancia, no solo marcaron el futuro del país, sino que también condicionaron, en parte, la historia mundial de la primera mitad del siglo XX.
Se trata de la historia de un gran cambio político y social, cuyas repercusiones sus propios protagonistas difícilmente podían imaginar. Entre 1868 y 1912, Japón pasó de ser un país feudal a contar con una constitución; de una sociedad subyugada e ignorada por sus líderes a otra más participativa, justa y libre, con una economía dinámica y adaptada a los nuevos tiempos. En definitiva, evolucionó de un país obsoleto en todas sus instituciones con respecto al mundo que lo rodeaba a convertirse, al final de esta revolución, en una nación modernizada en todos los aspectos y en una de las potencias mundiales del momento.
En este libro no solo se relata la historia de este período en Japón, sino que también se rememoran las biografías de sus principales protagonistas, aquellos que hicieron posible esta transformación.