Búsqueda, desencuentro y aprendizaje. Tres palabras que resumen el tiempo que se condensa en estos 20 poemas, cada uno distinto, pero con un denominador común. Inspirado, como su propio nombre indica, en mujeres que dieron sentido a los desvaríos de una mente dependiente del sentimiento, Inspiración tiene nombre de mujer es, en sí mismo, una exaltación del amor más visceral, pero también del deseo efímero y fugaz, frutos de un camino contemplativo que enseña y madura la razón. Pese a ser independientes y contener, cada composición, una lección propia, en su conjunto forman un apéndice, un atlas al que acudir en momentos en los que la debilidad achica el corazón. Una obra que crece en confianza, que demuestra una evolución desde la primera duda hasta la última reflexión, y que cada lector podrá incorporar a su propia realidad, haciendo suyos los versos para entenderse, calibrarse y sentirse mejor.