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Los nuevos episodios nacionales

Colección Novela

Un libro de Félix de Revellere

A imitación de Los episodios nacionales del gran Benito Pérez Galdós y con muchísimo menos talento y calidad literaria, he intentado, con estos breves relatos, narrar los acontecimientos más relevantes de los que he sido un espectador impasible. Un testigo silencioso y silenciado, como la mayoría de los ciudadanos, que pretende ser oído y escuchado. El ruido atronador de los medios de comunicación nos aturde, nos manipula y nos engaña falseando la realidad y creando una irrealidad paralela que nos embrutece y nos esclaviza, enmudeciendo la imperceptible voz de los sufridos ciudadanos.

No soy un experto en nada y menos un sabelotodo de los que aparecen con excesiva frecuencia en los medios de comunicación, dogmatizando sobre lo divino y sobre lo humano sin tener ni puñetera idea. Solo intento dar mi versión sobre algunos hechos que entiendo trascendentales para una convivencia armoniosa y pacífica.

Pretendo decir mi verdad, toda mi verdad y nada más que mi verdad. Una verdad nada dogmática que ambiciona romper con la gran falacia de lo políticamente correcto y hacer re-flexionar a las personas sobre la triste situación que estamos padeciendo y, que de no remediarlo con suma celeridad, nos llevará al precipicio de la deshumanización.

Biografía:

Me nacieron, como a Clarín, en un pequeño pueblo de la provincia de Zamora. Mis padres fueron unos humildes agricultores que con mucho trabajo, inmenso sacrificio y grandes penurias económicas lograron sacar a sus cinco hijos adelante. Asistí a la escuela del lugar hasta que un religioso me reclutó como postulante de su congregación. Cinco años permanecí en la institución y, una vez conseguido el título de bachillerato elemental y perdida la vocación religiosa, regresé al pueblo. Como en la capital zamorana solo se podía estudiar Magisterio, me matriculé en la Escuela Normal y, después de tres años, obtuve el título de Maestro de Enseñanza Primaria. Aprobadas las oposiciones correspondientes, comencé a ejercer la profesión docente en mi tierra, para terminar recalando en la Villa de Parla, donde he permanecido cerca de tres décadas.  Con la jubilación, han aflorado en mi vida deseos, aficiones y apetencias que dormitaban bajo el manto de las responsabilidades laborales y que, liberado de las mismas, he podido llevar a cabo con mucho entusiasmo y complaciente dedicación. Mi tardía vocación de escribidor me ha llevado a poder expresar mis pensamientos, sentimientos y emociones de una forma sencilla, espontánea, sincera y totalmente libre. Satisfecho este deseo inalterable, me siento optimista, independiente y hasta feliz.



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