no-todo-es-blanco-o-negro

No todo es blanco o negro

Colección Autoayuda Relatos

Un libro de Emilio García Ranz

Tras pasar un infierno en Ourvalley y estar a punto de suicidarme al darme cuenta que no tenía ningún amigo de verdad en el pueblo donde había pasado toda mi infancia, regresé a Greentown, el pueblo de veraneo, para comenzar una nueva vida: una vida desde cero. Dicen que la vida a veces no te da una segunda oportunidad, pero a mí me la dio… aunque no fue fácil: los inicios siempre cuestan. Fui a pasar el verano a la casa estival de mis padres, pero llegó el otoño y me quedé solo: empezaba una nueva vida emancipándome de mi familia. Tenía sólo 24 años, una recién finalizada carrera universitaria y muchas ilusiones y esperanzas por delante de lograr hacerme un hueco como reportero en un diario de provincias. ¡Y lo di todo para que me contrataran! Pero la vida no siempre es de color de rosa, y aunque luché por ello, tuve mis altibajos. La cuadrilla de Greentown, en la que me apoyé, no siempre estuvo a mi lado cuando la necesité, y con 28 años volví a quedarme solo, sin amigos y sin familia a la que recurrir. Cuando llegó el crudo invierno, la casa de veraneo era fría ¡y no tenía calefacción! Pero lo peor aún tardaría por llegar: a los 42 años volví a ser víctima del bullying y del ciberacoso por una chica a la que no conocía de nada, pero a la que yo le caía mal. Mi salida del armario hizo que durante dos lustros dejase de hablar con mi padre, que no aceptó que yo fuese gay, y para colmo también era asperger, lo cual complicaba mis problemas de comunicación y mi vida social.

Biografía:

No todo es Blanco o negro es la segunda parte de la trilogía Memorias de un asperger gay, en la que Emilio García Ranz narra su vida. En el primer volumen (editorial Círculo Rojo, enero de 2021), Emilio narra su vida desde los cero a los 24 años, llegando el episodio más mollar en este segundo volumen, No todo es blanco o negro, en el que el autor relata desde sus 24 a sus 48 años, con unos inicios nuevos en un pueblo nuevo, esperanzado en reconstruir su vida, destrozada por amigos que al final no le dieron el apoyo que necesitaba, en un nuevo lugar a 400 kilómetros de sus padres.

Emilio, con tan sólo 24 años, se enfrentó a vivir solo en una casa no preparada para el duro y frío invierno de León (no tenía calefacción y tenía que dormir bajo siete mantas), a la par que sin dinero intentaba desplazarse a todos los lugares para buscar noticias para mandar al diario de provincias en el que anhelaba encontrar un puesto de trabajo estable. Pero una metedura de pata le cercenó su carrera como periodista. Lejos de llorar, Emilio hizo frente a la adversidad y creó desde cero, con un ordenador de sobremesa y una impresora de inyección de tinta que había logrado comprar con una beca de la universidad, un periódico local para una ciudad cabecera de comarca, semanario local que hoy tiene 22 años y más de mil números o semanas en los que ha salido ininterrumpidamente. Emilio siempre se notó problemas para comunicarse (y socializar), y por eso quiso ser periodista (estudió ciencias de la información), aunque no descubrió hasta sus 45 años que sus problemas para comunicarse y socializar y hablar con los demás se debían a que era asperger.



Contacta con nosotros



    Los campos con asterisco son obligatorios

    Llámanos sin compromiso al
    91 082 0048