El viento sur también llega a Castilla. En esta novela romántica, ese viento se transmuta en una persona: Verónica. Con ella podremos conocer a diversos personajes de esa Soria que ahora clama a los políticos «Soria ¡Ya!» y que sufre un maltrato por parte de las administraciones.
Pero, además, podremos ver cómo en estos parajes un súcubo enamora a un niño, Pascual, y persiste en ese amor cuando él es adulto. Verónica tiene algo especial, y Pascual pone todo su énfasis en la narración, en la cual conviven otros personajes. El norte y el sur se unen, y podemos darnos cuenta de que la tierra de Oncala es símbolo de mucho más de lo que se puede evocar como una simple historia de amores.
Esta zona de pueblos de latitudes norteñas ha sido, y sigue siendo, hogar de gentes dedicadas a la vida de pastores en la comarca de Oncala, una región soriana que despliega todo su atractivo y recuerda que, hace unos siglos, la trashumancia era un medio de vida próspero. Ahora, con pocos habitantes, esta tierra lucha por recuperar su esplendor y evitar quedar desértica de población.
No obstante, este texto no es un registro antropológico, sino que la autora pone ante el lector una historia de amores y amistades en la que las mujeres tienen prevalencia.