Las páginas de este libro laten con el corazón de Miren Iragartze de Muguruza Herrán, quien, con generosidad, nos ofrece un trozo de su alma a través de sus versos.
Con una sensibilidad profunda y sincera, y una voz íntima y honesta, sus poemas y canciones nos transportan a un universo de emociones que giran en torno a los grandes temas de la existencia: el amor apasionado, las despedidas dolorosas, la complicidad de la amistad y el inquebrantable lazo familiar. A lo largo de este recorrido, nos invita a reflexionar sobre la importancia de los pequeños momentos, esas cosas sencillas que, al final del día, son las que verdaderamente nutren lo que somos.
Miren Iragartze celebra la vida, recordándonos que, incluso en los momentos más oscuros, siempre hay lugar para la luz.
Además, esta preciosa y emotiva colección de poemas es también un homenaje a quienes han sido importantes en la trayectoria de la autora: su familia, sus amigos y, especialmente, su hijo. En cada página se perciben las vivencias que han moldeado su ser, desde las más dulces hasta las más amargas, todas transformadas en belleza literaria. De algún modo, estos versos actúan como un espejo en el que todos, en mayor o menor medida, podemos vernos reflejados.
Porque así son los poetas: artesanos de las emociones humanas, capaces de dar forma, con palabras, a lo que muchos sienten pero no saben expresar. Como alguien dijo alguna vez, la poesía es un refugio, un espacio de conexión profunda con lo esencial, y tiene el poder de sanar, consolar y acompañar tanto en los momentos más oscuros como en aquellos en los que la luz brilla con fuerza. Los versos de Miren Iragartze son un ejemplo perfecto de esto, y al abrir este libro, no se arrepentirá de sumergirse en su mundo.