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Rojo de hierro

Colección Biografía

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Un libro de Marco Antonio Felices Sánchez

Rojo de Hierro se desnuda ante ti para satisfacerse él. Todo transcurre en su edén particular, su barrio, se inicia con sus felices recuerdos de niño, sigue con sus hobbies y proyectos de adulto. En la cincuentena le llegan riadas de reflexiones, son una máquina registradora de impresiones, emociones e ideas que a la vez le sirven para juzgarse él mismo; le resultan saludables y buenas para el alma. Y termina con el arte de engañar, de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve; trata de la mala política.

Tengo un perro muy enérgico que siempre hace lo mismo: come, caga, corre y se me escapa. Cuando vuelve, le regaño, al día siguiente lo vuelvo a sacar, come, caga, corre y se me vuelve a escapar. Me pregunto en qué se diferencia la vida del perro a la mía, mi respuesta es ninguna, estamos atrapados en un loop infinito.
Un día me dijo mi perro: «filosofas mucho, hablas de cómo ser feliz, cómo comportarse, cómo pensar; a ti te hace feliz andar en moto, a mí correr. ¿Tú que prefieres que te regalen una moto o trabajar 4 años para comprarla? ¿En esto reside tu cultura del esfuerzo? Eres bobo y un infeliz. Cuando viajas, solo se te permite hacerlo por vías de asfalto muy estrechas, el 90 % de las tierras hoy son privadas, antes eran de todos. Yo me escapo, salto por las alambradas, corro por sus zonas privadas y me regañas, solo hago lo que me hace feliz, prefiero la filosofía del perro.

Biografía:

(Bizkaia, España 1964).

Hoy soy Eric Moussambani y participo como nadador en las olimpiadas de Sídney 2000. La primera vez que vi una piscina olímpica fue en los mismos Juegos Olímpicos, la vi tan enorme que pensé que era de 100 metros y que solo debería hacer el trayecto de ida; pero conseguí completar el primer largo, en el segundo creía que me ahogaba. Eric Moussambani, el nadador que no sabía nadar, conocía sus carencias, su falta de preparación, carecía de estilo, doblaba las rodillas, no metía la cabeza en el agua para respirar, mostró al mundo que lo importante no es hacerlo perfecto o ser el mejor, que lo importante es hacerlo; saltó al agua y se puso a nadar.

Me miro al espejo y le veo, me presento como escritor sin saber escribir, sin saber cómo empezar, sin saber cómo hacerlo, me entrego a mis lectores, mi mayor miedo, detrás de ellos se encuentran mis deseos.



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