Ophelia Bottom. El buen refugio

Colección Novela
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Un libro de Francisco Guadaño Izquierdo

Aletargada por la rutina matrimonial, un ama de casa sufre un shock emocional ante la inminencia de su cuadragésimo aniversario. La corriente suave y plácida por la que se ha dejado llevar amenaza con despeñarla por una cascada de proporciones inconmensurables.
Aterrada, compara su vida baldía con la de sus amigas, descubriendo que hay soledades más profundas que la suya, que la osadía puede conducir al caos, que el trabajo no emancipa… En medio de este desamparo surge la fgura providencial de un hombre. Un escritor cuyo estilo de vida le parece modélico. Siguiendo su ejemplo, comienza a escribir un diario, hace ejercicio físico, emprende una actividad lucrativa… Su transformación vital hace que se sienta nuevamente atractiva, pero también la enfrenta a disyuntivas insospechadas: adulterio frente a fidelidad conyugal, separación frente a sacramento vitalicio. Como contrapunto a tanta mudanza, su soledad permanece inmutable. Sin embargo, ahora cuenta con un bálsamo, un elixir, un refugio: la escritura

Biografía:

Aún no había cumplido los 50 cuando Fran echó el cierre a su vida laboral, vendió su casa de Madrid y se trasladó a otra, más modesta, a orillas del Mar Menor donde pudo dedicar todo su tiempo a una afición larvada durante treinta años: la lectura.

Fue como recobrar la ilusión por los Reyes Magos, que ahora traían su ofrenda de libros y se llamaban Umbral el Prodigioso, Montalbán el Sapiente, Saramago el Amigo… A medida que leía, sacaba notas que luego iba ampliando a manera de conclusiones cada vez más críticas. Leía un libro de cien páginas y escribía doscientas sobre lo leído. Con una mano tan caliente, no tardó en compaginar los comentarios a historias ajenas con la redacción de las propias.

Dice Cansinos: «Un amigo ha venido a verme. Escribe novelas que son relatos sentimentales y realistas de su vida. Escribe y le parece que vuelve a vivir en aquella época, y este poder de reconstruir un coro de criaturas humanas que ya habrá dispersado la suerte, le produce una satisfacción suficiente».

Así empezó Fran a rememorar episodios de su vida, entreverados de una inevitable y deseada fantasía. Primero, relatos de una página; luego, cuentos más extensos. Un día quiso escribir una «epopeya de un mundo sin dioses», como Lukacs define la novela. Y escribió El sueño de un hombre frío.



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